Japón cuenta con una de las obras ferroviarias subterráneas más impresionantes del mundo: el túnel Seikan, que conecta las islas de Honshu y Hokkaido a través del estrecho de Tsugaru.
La infraestructura tiene 53,85 kilómetros de longitud, de los cuales unos 23,3 kilómetros transcurren bajo el lecho marino. En su punto más profundo, las vías se encuentran a 240 metros por debajo del nivel del mar.
Una obra construida bajo el estrecho de Tsugaru
El túnel fue excavado dentro de las formaciones rocosas situadas bajo el estrecho. Esto significa que los trenes no circulan directamente bajo el agua, sino dentro de una estructura protegida por capas de roca.
En el tramo submarino existe una cobertura de aproximadamente 100 metros de roca entre el túnel y el fondo marino. La profundidad máxima del agua en esa zona alcanza unos 140 metros.
La construcción permitió crear una conexión ferroviaria permanente entre las dos islas, separadas por el estrecho de Tsugaru.

¿Cómo se construyó el túnel Seikan?
La construcción representó un enorme desafío debido a las condiciones geológicas y a la presencia de agua. El proyecto necesitó sistemas específicos para controlar las filtraciones y mantener seca la infraestructura.
El túnel cuenta con sistemas de drenaje y bombeo, que permiten retirar el agua que se infiltra en determinadas zonas. También dispone de instalaciones eléctricas y áreas técnicas necesarias para su funcionamiento y mantenimiento.
Las vías fueron preparadas para permitir el paso de diferentes tipos de trenes, incluidos los servicios asociados al Shinkansen, el sistema japonés de alta velocidad.
El Seikan comenzó a funcionar en 1988
El túnel entró en operación en marzo de 1988, después de décadas de planificación y construcción. Su puesta en servicio creó una alternativa ferroviaria al transporte marítimo entre Honshu y Hokkaido.
El recorrido comienza con un descenso gradual desde la superficie, alcanza su punto más profundo en la zona central y posteriormente vuelve a ascender hasta Hokkaido.
Con 53,85 kilómetros de longitud y 23,3 kilómetros bajo el lecho marino, el Seikan se convirtió en una referencia de la ingeniería ferroviaria japonesa y continúa formando parte de la conexión entre las dos grandes islas.













