El acceso temprano a las plataformas digitales se asocia con una mayor probabilidad de que los adolescentes prueben alcohol, tabaco y cannabis a edades más tempranas que sus pares. Un estudio publicado esta semana en The American Journal of Psychiatry confirmó que cuanto antes comienzan los jóvenes a usar estas plataformas, mayor es el riesgo de consumir sustancias.
Aunque la mayoría de las plataformas exige una edad mínima de 13 años, casi el 40% de los preadolescentes de entre 8 y 12 años ya accede a ellas. Este uso precoz puede adelantar la experimentación con drogas y bebidas alcohólicas a edades más tempranas de lo habitual.
Cuatro patrones de uso identificados en el estudio
Investigadores de la Universidad de California en San Francisco analizaron durante cuatro años a adolescentes de 9 a 16 años y clasificaron sus hábitos digitales. Los datos provienen del Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente, que siguió la evolución de estos comportamientos.
El Dr. Jason M, autor principal del estudio y profesor asociado de pediatría de la Universidad de California en San Francisco, identificó cuatro patrones de uso.
Los científicos dividieron a los participantes en cuatro grupos según su evolución: quienes no usaban las plataformas o lo hacían casi nunca; quienes presentaban un uso moderado y gradual; quienes mostraban un uso intermedio con aumento rápido; y quienes comenzaban a los 9 años y aumentaban su uso de forma acelerada.
Los participantes del grupo de inicio temprano comenzaron a los 9 años, mientras que el grupo intermedio empezó alrededor de los 11 años.
Mayor riesgo en usuarios intensos y precoces
Los adolescentes con patrones de uso creciente presentaban una mayor probabilidad de probar sustancias que aquellos con poco o ningún uso.
Sin embargo, quienes utilizaban estas plataformas durante tres horas o más al día desde edades muy tempranas tuvieron casi 17 veces más probabilidades de probar cannabis y 14 veces más de probar tabaco que sus compañeros con un uso mínimo.
La Dra. Courtney Blackwell, profesora asociada de ciencias sociales médicas en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern. Destacó la solidez de este seguimiento longitudinal, que examinó a los mismos participantes durante años. Señaló que este tipo de dato es raro en la literatura sobre consumo digital en menores.
Ya que la mayoría de investigaciones simplemente mide el tiempo promedio invertido sin analizar cómo cambia el patrón de cada individuo. Contenido promocional de sustancias como factor de riesgo La exposición a publicidad dirigida sobre bebidas alcohólicas y otras sustancias. Junto con contenido que retrata positivamente su consumo, puede influir en las decisiones de los menores.
Cuando están en estas plataformas, reciben mensajes que normalizan o glamorizan el uso de alcohol y drogas, lo que puede aumentar la probabilidad de experimentación a edades tempranas.
Más del 50% de los menores reportó ver este tipo de contenido con regularidad. La combinación del acceso sin restricciones. La exposición al marketing dirigido y la representación positiva de sustancias en los feeds y las historias crea un entorno en el que la experimentación prematura resulta más probable entre los usuarios jóvenes.
Lo que los padres necesitan saber
Aunque los investigadores confirmaron la correlación entre el uso temprano y el consumo posterior de sustancias, aclararon que esto no prueba una causalidad directa. Otros factores, como la presión de los pares y el entorno familiar, también influyen en las decisiones de los adolescentes, según especialistas consultados.
La recomendación es actuar antes de que surjan problemas: mantener una comunicación abierta con los menores sobre lo que ven en línea. Monitorear el tiempo de pantalla y el tipo de contenido al que están expuestos, y posponer el acceso a estas plataformas tanto como sea posible.











