Un estudio reciente publicado en la revista European Heart Journal relaciona dormir con luz, incluso tenue, con cambios perjudiciales en la estructura del corazón. La investigación vincula la exposición nocturna a la luz con alteraciones en el funcionamiento cardíaco que podrían desembocar en insuficiencia cardíaca a largo plazo.
La Universidad de Tulane, con sede en Estados Unidos, lideró un análisis de 11.017 participantes sin antecedentes de enfermedades cardiovasculares. Durante una semana, cada voluntario usó un sensor en la muñeca para medir cuánta luz recibía mientras dormía.
Un grupo reposó en completa oscuridad (0 lux), mientras que otro fue expuesto a más de 3 lux, una intensidad comparable al brillo tenue de un celular sobre la mesilla de noche. La luz suave de un corredor o el reflejo lunar.
Cambios estructurales del corazón
Tres años después, los participantes se sometieron a una resonancia magnética cardiovascular para evaluar la anatomía y la función cardíacas. Los resultados revelaron que quienes fueron expuestos a mayores niveles de luz presentaban un engrosamiento de las paredes del ventrículo izquierdo, lo que reducía el espacio interior.
Además, la capacidad de contracción durante los latidos disminuyó, una señal temprana de disfunción cardíaca. Este fenómeno altera tanto la estructura como la función cardíaca, de forma similar a lo que ocurre en respuesta al estrés crónico o a una lesión del corazón. Con el tiempo, el proceso debilita el órgano y puede llevar a una insuficiencia cardíaca grave.
Lu Qi, autor principal de la investigación, señaló que este es el primer estudio de este tipo y que la exposición a niveles más elevados de luz durante la noche está relacionada con la remodelación cardíaca.
Explicó que el proceso altera tanto la estructura como la función del corazón y que suele observarse como respuesta al estrés crónico o a una lesión cardíaca.
Medidas al alcance de todos
Las enfermedades cardiovasculares, entre ellas cardiopatías y accidentes cerebrovasculares, continúan siendo la principal causa de muerte global. La exposición a iluminación nocturna constituye un factor de riesgo que cada persona puede controlar, independientemente de su edad o predisposición genética. Desactivar pantallas, cerrar completamente las cortinas o usar antifaz para dormir son acciones simples y económicas.
Lu Qi señaló que la contaminación luminosa se ha revelado como un nuevo factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares y que los resultados abren una nueva estrategia de prevención. Sugirió que los médicos y los responsables de formular políticas públicas consideren reducir la exposición a la luz nocturna como una posible estrategia para prevenir enfermedades cardíacas.
Thomas Münzel, cardiólogo del Centro Médico Universitario de Mainz, en Alemania, sugiere que la comunidad médica pregunte a los pacientes por el nivel de oscuridad de sus dormitorios. Sus turnos de trabajo y el tiempo que pasan expuestos a pantallas después del anochecer.
Münzel explicó que el consejo es simple y económico: usar cortinas blackout, iluminación de tonos cálidos junto a la cama y cubrir los pequeños LED de los aparatos en modo de espera.













