La extrema sequía que afecta al río Danubio ha dejado al descubierto los restos de varias embarcaciones alemanas hundidas durante la Segunda Guerra Mundial.
Al menos 20 barcos quedaron parcialmente visibles cerca de Prahovo, en el este de Serbia, debido al descenso excepcional del nivel del agua registrado durante agosto de 2026.
Los restos forman parte de una flotilla alemana que fue hundida en 1944, durante la retirada de las fuerzas de la Alemania nazi frente al avance del Ejército Rojo.
Naufragios que vuelven a quedar expuestos
El bajo nivel del Danubio permitió observar nuevamente los restos de embarcaciones que permanecieron sumergidas durante más de ocho décadas.
Los cascos oxidados, algunas estructuras metálicas y partes de las embarcaciones pueden verse en distintos puntos del río. La aparición de estos restos no es completamente inédita: en períodos anteriores de niveles excepcionalmente bajos, algunos de los naufragios también habían quedado expuestos.
La flotilla fue hundida en 1944, cuando las fuerzas alemanas se retiraban de la región. La decisión buscaba evitar que las embarcaciones fueran capturadas y facilitar la retirada en un momento en que el frente oriental avanzaba hacia el oeste.
El episodio dejó numerosos restos en el lecho del río, algunos de los cuales todavía contienen municiones y otros materiales potencialmente peligrosos.
El desafío de retirar los naufragios
La presencia de estos restos supone un desafío tanto para la navegación como para la gestión ambiental y de seguridad del río. La situación se vuelve especialmente compleja cuando el nivel del agua desciende y partes de las embarcaciones quedan expuestas.
Serbia ha desarrollado proyectos destinados a retirar algunos de los naufragios y mejorar las condiciones de navegación en este tramo del Danubio.
Sin embargo, la posible presencia de municiones sin detonar exige que cualquier intervención sea realizada por equipos especializados y bajo estrictas medidas de seguridad.
La sequía vuelve a revelar un capítulo de la historia
El descenso del nivel del Danubio en agosto ha permitido observar nuevamente una parte de estos naufragios, al mismo tiempo que plantea dificultades para la navegación y las autoridades responsables de la seguridad del río.
La situación demuestra cómo los fenómenos climáticos extremos pueden dejar al descubierto elementos históricos que permanecieron ocultos durante décadas.
En este caso, la reducción del caudal no solo afecta al transporte fluvial, sino que también ha hecho visibles restos de un episodio ocurrido hace más de 80 años.
Mientras continúan los trabajos destinados a garantizar la navegación y reducir los riesgos asociados a los naufragios, las embarcaciones expuestas recuerdan uno de los períodos más conflictivos de la historia europea.













