China prepara una de sus misiones lunares más ambiciosas: la Chang’e-7, cuyo objetivo es estudiar el polo sur de la Luna y analizar posibles depósitos de agua congelada en una de las regiones más extremas del satélite.
El proyecto forma parte de los planes de Pekín para ampliar su presencia en la Luna y desarrollar tecnologías que podrían utilizarse en futuras misiones tripuladas. Sin embargo, el lanzamiento previsto para este año fue aplazado recientemente.
China aplaza la misión Chang’e-7
En 23 de agosto, China anunció el aplazamiento de la misió. El lanzamiento estaba previsto desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, en la isla de Hainan, mediante un cohete Long March 5.
Una evaluación integral determinó que la misión no cumplía las condiciones necesarias para el lanzamiento, por lo que no podrá despegar dentro de la ventana prevista para 2026.
El cambio supone un retraso para uno de los proyectos más importantes del programa lunar chino, especialmente por su objetivo de estudiar una zona que podría contener reservas de hielo.
¿Por qué China busca agua en la Luna?
La Chang’e-7 fue diseñada para investigar el polo sur lunar, donde existen cráteres que permanecen en oscuridad permanente. Debido a la ausencia de luz solar directa y a las temperaturas extremadamente bajas, los científicos consideran que estas áreas podrían conservar depósitos de hielo.
La misión contempla un orbitador, un módulo de aterrizaje, un rover y un pequeño vehículo capaz de desplazarse mediante saltos. Estos equipos permitirían estudiar diferentes zonas del terreno y analizar posibles indicios de agua.
El interés por este recurso va más allá de la investigación científica. En futuras bases lunares, el hielo podría proporcionar agua para los astronautas y también servir como materia prima para producir oxígeno e hidrógeno, elementos potencialmente útiles para sistemas de soporte vital y combustible.
Una nueva etapa de la carrera lunar
El proyecto chino se desarrolla en un contexto de creciente competencia internacional por regresar a la Luna. Estados Unidos, mediante el programa Artemis, también busca establecer una presencia sostenida en el satélite y explorar su polo sur.
China, por su parte, pretende enviar astronautas a la Luna antes de 2030 y posteriormente construir una estación internacional de investigación lunar junto con otros países.
La Chang’e-7 sería un paso importante hacia ese objetivo y precedería a la Chang’e-8, una misión destinada a probar tecnologías relacionadas con la utilización de recursos lunares y la construcción en el satélite.
China ya ha conseguido varios hitos en su programa espacial. En 2019, la Chang’e-4 realizó el primer aterrizaje controlado en la cara oculta de la Luna. Cinco años después, la Chang’e-6 consiguió traer a la Tierra muestras de esa región.

Reproducción: Wikipedia/CSNA/Siyu Zhang/Kevin M. Gill
¿Qué tiene que ver SpaceX?
Aunque SpaceX no participa directamente en la Chang’e-7, el avance de China es relevante para la competencia espacial entre ambos países.
La empresa de Elon Musk desarrolla tecnologías de lanzamiento que también forman parte de los planes estadounidenses para futuras misiones lunares. Mientras tanto, China avanza con su propio programa y con vehículos diseñados para explorar zonas de difícil acceso.
Por eso, la Chang’e-7 representa un paso importante en la búsqueda de recursos lunares. Su principal desafío ahora será superar el aplazamiento y definir cuándo podrá comenzar finalmente su viaje hacia el polo sur de la Luna.













