Un equipo de científicos identificó un mecanismo natural del cerebro que ayuda a reducir las señales asociadas al dolor persistente. El hallazgo podría abrir una nueva línea de investigación para comprender y tratar el dolor crónico.
La investigación fue liderada por científicos de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, en colaboración con investigadores de otras instituciones, y fue publicada en la revista Nature en 2025.
El estudio identificó un grupo de neuronas que expresan el receptor Y1 en el núcleo parabraquial lateral, una región del tronco cerebral involucrada en el procesamiento de señales sensoriales.
El mecanismo que regula el dolor persistente
Los investigadores observaron que estas neuronas permanecen activas durante estados de dolor persistente en modelos animales.
A diferencia del dolor agudo, que funciona como una señal de alerta ante una lesión, el dolor crónico puede mantenerse durante largos períodos y continuar incluso después de que el daño inicial haya disminuido.
El estudio mostró que el neuropeptídeo Y (NPY) puede actuar sobre los receptores Y1 de estas neuronas y reducir las señales relacionadas con el dolor persistente.
La liberación de NPY aumentó en los animales sometidos a situaciones como hambre, sed o señales de peligro, estados que pueden llevar al cerebro a priorizar otras necesidades de supervivencia.
Qué descubrieron los experimentos
Para estudiar este mecanismo, los científicos analizaron la actividad de las neuronas Y1R en modelos de dolor agudo y crónico. Observaron que su actividad se mantenía durante los estados de dolor persistente.
Posteriormente, al inhibir estas neuronas en los modelos animales, disminuyeron algunas respuestas asociadas al dolor inflamatorio y neuropático.
Los investigadores también comprobaron que la administración de NPY en el núcleo parabraquial lateral podía reducir determinadas respuestas de hipersensibilidad.
Estos resultados sugieren que las neuronas Y1R podrían funcionar como un punto de integración entre las señales de dolor y otros estados fisiológicos, permitiendo que el cerebro modifique la intensidad con la que procesa determinadas señales.
¿Puede convertirse en un tratamiento?
Aunque el descubrimiento aporta información importante sobre los mecanismos cerebrales relacionados con el dolor persistente, todavía no constituye un tratamiento para seres humanos.
Los experimentos se realizaron en modelos animales y los investigadores aún necesitan determinar si este mecanismo puede utilizarse de manera segura y eficaz en personas.
Una de las posibilidades para futuras investigaciones es estudiar las neuronas Y1R como posibles biomarcadores del dolor crónico o como objetivo para nuevos tratamientos.
Un nuevo camino para investigar el dolor crónico
El principal valor del estudio está en mostrar que el cerebro cuenta con circuitos capaces de modular las señales de dolor persistente según las necesidades del organismo. Comprender este mecanismo podría ayudar a identificar nuevas estrategias para tratar algunas formas de dolor crónico.
Por ahora, los resultados deben interpretarse como un avance en la investigación básica y no como una cura para el dolor crónico.
Los próximos estudios deberán comprobar si los mecanismos observados en animales pueden trasladarse al tratamiento de pacientes.













