Ocho ministros de Salud en tres años: cinco claves para entender la crisis del sector
Su predecesor estuvo menos de tres meses en el cargo. Mientras tanto, una reforma institucional que implica desaparecer una rama del Ministerio está en marcha.
Con la designación de Juan Carlos Aveiga como el octavo titular de la cartera de Salud, se cumple un adagio que circula entre los profesionales del sector. La ‘esperanza de vida’ de un ministro de ese ramo en el actual gobierno, en promedio, equivale a cuatro meses y una semana en el cargo.
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El ministro saliente, Jaime Bernabé Erazo, cumplió algo más de dos meses frente a esa cartera. El diez de julio se conoció el nombre de su reemplazo, un médico especializado en cirugía bariátrica.
Para entender la complejidad del sector se necesita un perfil profesional adecuado y esta persona requiere por lo menos tres meses para familiarizarse con todas las aristas de lo que implica, advierte José Ruales, médico con 45 años de trayectoria como salubrista y 31 años en formulación de políticas públicas. Fue titular de esa cartera.
En abril fue anunciado el nombre del séptimo ministro. Pocas semanas después, en el informe a la Nación, el presidente Daniel Noboa informó sobre la creación de una empresa pública a cargo de la compra y distribución de medicamentos, entre otras atribuciones. Este decreto implica de facto una reestructuración del ministerio, pues desaparece el viceministerio de Atención Integral en Salud.
A partir de entrevistas con expertos, Vistazo explica en cinco claves la crisis de la salud pública en Ecuador.
1. No hay continuidad en la gestión
Según informes del sector, revisados por Vistazo, en 2023 la red del ministerio de Salud atendió a nivel nacional a 5,8 millones de pacientes. Esto equivale a decir que casi un tercio de la población nacional recibió atención en salud en los centros públicos.
El Ministerio y los distintos centros de atención cuentan con una planta de aproximadamente 92 mil personas, de las cuales 22 mil corresponden a profesionales médicos. Alrededor de 70 mil colaboradores son enfermeras, auxiliares, odontólogos, funcionarios administrativos y responsables de servicios.
Todos ellos trabajan en 163 unidades, que van desde centros básicos hasta hospitales de especialidades, llamados de tercer nivel, como el Eugenio Espejo en Quito y el Abel Gilbert en Guayaquil. A nivel nacional los lugares de atención están distribuidos en nueve zonas.
Entre 2022 y 2023 se incrementaron 9.400 profesionales a la planta de médicos y técnicos, bajo un esquema que optimizaba el uso de recursos. Por ejemplo, si el hospital Baca Ortiz tenía nueve quirófanos pero solo dos estaban activos por falta de anestesiólogos, había que cubrir esos vacíos, explica Ruales, quien tomó esa decisión a partir de criterios técnicos.
Pero, ¿Qué pasa si un titular del ministerio sabe que estará pocos meses en el cargo? ¿Se jugará su puesto para adoptar medidas y soluciones de tipo estructural?, esa es la pregunta que plantean varios profesionales entrevistados.
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2. El desnutrido bolsillo del Estado redujo el presupuesto
Un sistema de salud debe cumplir dos objetivos básicos. El primero contiene dos postulados: mantener sana a la población y recuperar la salud de quienes la perdieron.
Y el segundo es tener una red de protección social en salud para evitar que las familias empobrezcan cuando uno de sus miembros enfrenta una enfermedad catastrófica, explica José Ruales.
Él fue subsecretario, luego viceministro; y dirigió entre julio de 2022 y noviembre de 2023 el ministerio de salud. Al salir de esa cartera fue convocado a Centroamérica para apoyar a la Organización Panamericana de la Salud, OPS. De esa misión acaba de volver al país para dirigir desde el decanato la carrera de Salud de la UISEK, en Quito.
Según el estándar internacional, del valor total destinado a gastos de salud en un año, alrededor del 16 por ciento debería ser asumido por los pacientes.
Pero en el país, el gasto de bolsillo en salud que se ubicaba en el 36 por ciento ya habría llegado un porcentaje mayor, cercano al 40, advierte.
¿Qué implica esto? Que los ciudadanos asumimos la crisis fiscal, financiando de nuestros bolsillos el déficit generado por un menguante presupuesto público destinado al sector.
A mayo de 2026, el presupuesto codificado para salud supera los 5.500 millones de dólares. Pero hay un matiz. Solo 2.600 millones de dólares están financiados.
Sin embargo, el experto apunta que hay un problema adicional. A 1.340 millones de dólares asciende el pasivo del sector, ya que se debe pagar a las dializadoras, a Solca y clínicas privadas.
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Todo indica que hay una decisión fiscal de política pública económica de reducir el gasto en salud. Y es una constante.
¿Qué pasa, por ejemplo, si una persona requiere diálisis? Un paquete mensual estándar pudiera costar alrededor de 1.450 dólares, que incluye tres sesiones por semana. ¿Qué presupuesto familiar alcanza para cubrir una suma así?
En 2023 se contó con un presupuesto de 440 millones de dólares para medicamentos y dispositivos.
Para 2026 lo codificado para el rubro medicamentos y dispositivos asciende a 279 millones de dólares. De ese valor, 266 millones están financiados.
3. Hay cambios de fondo, sin una hoja de ruta
El 24 de Mayo, en su informe a la Nación, al cumplir el primer año de su actual mandato presidencial, el presidente Daniel Noboa compartió dos noticias importantes en materia de salud.
Primero, la creación de una empresa pública que centralizará toda la logística. En paralelo esto implica la eliminación de un viceministerio.
Y segundo, la importación de medicamentos desde la India para solucionar el desabastecimiento en los centros de atención pública.
Se trata en el primer caso del decreto ejecutivo 393 que crea la Empresa Pública de Abastecimiento, Infraestructura y Logística, AIL EP.
La entidad, que funcionará como sociedad de derecho público, tendrá autonomía financiera, económica, administrativa y de gestión, establece el decreto. Éste aclara que la creación de la entidad no tendrá impacto en los recursos públicos y que funcionará con presupuesto asignado al Ministerio de Salud Pública.
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Dentro de la estructura presupuestaria para 2026, en esta cartera, el rubro más elevado es el de ‘gastos en personal’. Y, efectivamente, el grueso del equipo humano consiste en profesionales médicos y personal afín a ese sector. Hacia mayo de 2026, de 1.730 millones de dólares como valor codificado para todo el año, se había ejecutado el 31 por ciento.
Del porcentaje para equipo médico, codificado en 2.741 millones para todo el año, la ejecución es del cero por ciento. En el desglose presupuestario este rubro en particular aparece con financiamiento en cero.
Dayuma Amores, coordinadora jurídica, de la organización de derechos humanos INREDH, explica a Vistazo que la entidad ha acompañado acciones judiciales para garantizar el acceso a servicios de salud.
4. Enfermedades se agravan por falta de medicación
Con escepticismo. Así recibieron los integrantes de la Alianza Nacional por la Salud, ANS, el anuncio de la compra de medicamentos desde la India, para suplir la carencia.
Gustavo Dávila, quien preside la ANS, explicó que la oferta gubernamental fue cumplir el abastecimiento en marzo. Esto no se cumplió. “¿Cuál es el plan de contingencia hasta que lleguen los medicamentos?”, preguntó en una conferencia de prensa, posterior al anuncio de la importación masiva desde India, junto con otros delegados de asociaciones que agrupan a pacientes que requieren medicamentos específicos frente a enfermedades raras o catastróficas.
La ANS agrupa a una treintena de organizaciones, entre ellos, Jóvenes contra el Cáncer. Dávila representa a esta entidad y asegura que la sociedad civil, pacientes y academia, deben ser convocados junto con actores expertos, ex ministros, ex directores hospitalarios, academia, sociedades científicas, para una gran ‘minga por la salud’.
Lucía Cedeño representa a pacientes con esclerosis múltiple y enfermedades desmielizantes, que están en el grupo de enfermedades raras. “Los pacientes no pueden esperar más”, según su advertencia. Al interrumpir o retrasar los tratamientos, frente a estos cuadros, hay riesgo de recaídas o progresión rápida de la enfermedad.
Leticia Herrera preside la Fundación Ecuatoriana de Esclerosis Múltiple. “Cuando hablamos de salud no hablamos únicamente de estructuras administrativas, presupuestos o modelos de gestión. Hablamos de personas. Hablamos de lo que ocurre cuando una familia recibe el diagnóstico de una enfermedad y descubre que su vida cambiará para siempre”.
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5. No es claro cómo se vigila la calidad de los medicamentos
La intención de comprar medicamentos a la India no es nueva. El dos de agosto de 2023, un documento oficial interno solicitó “la revisión sobre la aceptación de la farmacopea india como un libro de estándar para los medicamentos en el país”.
¿Qué implica eso? Al aceptar la farmacopea india como un libro de estándar para los medicamentos en Ecuador, se avalaría el certificado de análisis emitido por los fabricantes de ese país y se eliminaría el requisito de duplicar las pruebas de esos medicamentos, según documentos en poder de Vistazo.
Según la normativa vigente, entre los códigos normativos aceptados en el país se encuentran “la farmacopea de Estados Unidos, farmacopea británica; farmacopea europea; codex francés y farmacopea china como referencia para productos naturales procesados de uso medicinal”.
“El reconocimiento de farmacopeas internacionales por la ARCSA (Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria) sigue ciertos criterios armonizados que aseguran la calidad, seguridad y eficacia de los productos farmacéuticos”, advierte el informe técnico del dos de febrero de 2024.
En él, se aclara que los criterios que se consideran para el reconocimiento son “relevancia internacional, calidad científica, amplia aceptación, transparencia y accesibilidad, armonización, actualización continua, consistencia y validación internacional”.
“La farmacopea india (...) únicamente ha sido aceptada en cinco países, Afganistán, Ghana, Nepal, Mauritius y Surinam”.
Este documento concluye que la farmacopea de la India carece de relevancia internacional necesaria para su reconocimiento.
Por tanto, determina que no es viable el reconocimiento desde puntos de vista técnico, regulatorio y normativo.
¿Qué implica eso? No se puede satanizar esta industria a priori, coinciden seis expertos consultados por Vistazo. “Pero es importante cumplir todos los requisitos de vigilancia sanitaria para saber que los medicamentos son eficaces, cumplen los estándares internacionales y no tienen efectos adversos”.
Por tanto, recomiendan vigilancia extrema, para no priorizar precios bajos por encima de la calidad. De lo contrario, el remedio será peor que la enfermedad.