Consumo de leche se reduce en Ecuador: su ingesta en hogares cayó en más del 3%

Los hogares ecuatorianos están modificando sus patrones de consumo influenciados principalmente por motivos de salud y nuevos estilos de vida.

Los hábitos de consumo están migrando hacia otras categorías totalmente distintas a la leche. (foto referencial)
Sandra Armijos Medrano

El consumo de leche en el país se ha reducido en los últimos cinco años. De acuerdo al Observatorio Lácteo del Ecuador, entre 2020 y 2024 su ingesta pasó de 128 a 108 litros por persona. Solo en el 2024 su consumo por persona se ubicó en 108 litros, lo que representó una caída del –3.57% frente al 2023.

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Un estudio realizado por Worldpanel a 779 hogares a nivel nacional descubrió que 4 de cada 10 hogares reconocen haber reducido su consumo de leche, influenciados principalmente por motivos de salud y nuevos estilos de vida. Algunos de estos factores son:

¿Con qué se está reemplazando la leche?

Aunque se podría suponer que la leche está siendo reemplazada por otros lácteos, la realidad muestra algo más profundo: los hábitos de consumo están migrando hacia otras categorías totalmente distintas, tales como:

El comportamiento –señala el estudio- indica que el país no estamos ante una sustitución dentro de la categoría, sino a un cambio cultural hacia bebidas más livianas o asociadas al bienestar. Solo un 9% declara no haber reemplazado la leche con ningún otro producto.

Los cambios en los hábitos de consumo han llevado a las personas cambiar la leche por otras bebidas con jugos o té.

¿Cómo volver a conectar el consumo de leche?

Verónica Chávez, directora ejecutiva del Centro de la Industria Láctea (CIL), afirma que durante décadas, la leche fue un alimento cotidiano en los hogares ecuatorianos. Sin embargo, en los últimos años su consumo ha disminuido, no por rechazo explícito, sino por una desconexión progresiva entre el producto y las nuevas narrativas de alimentación, salud y estilo de vida. Hoy, señala, el desafío no es defender la leche, sino reconectarla con las decisiones reales del consumidor.

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“Desde el sector lácteo observamos que la favorabilidad hacia la leche y sus derivados sigue siendo alta, pero el consumo se ha vuelto más selectivo, condicionado y, en muchos casos, está más influenciado por percepciones que por evidencia. Recuperar su lugar en la dieta requiere una mirada integral que combine nutrición, comunicación y política pública”, manifiesta.

Desde el CIL se proponen cinco ejes para lograrlo:

1. Actualizar la narrativa nutricional, con evidencia clara y cercana. La leche sigue siendo una fuente accesible de proteínas de alta calidad, de calcio y micronutrientes esenciales. La reciente actualización de las guías alimentarias en Estados Unidos, que refuerza el rol de las proteínas -incluidos los lácteos- como base de una alimentación equilibrada, va en esa línea. Ecuador necesita traducir esa evidencia en mensajes simples, comprensibles y alineados con su realidad nutricional.

2. Diferenciar productos y momentos de consumo. Leche, yogur y quesos no cumplen la misma función ni responden a las mismas motivaciones. Mientras la leche es clave en la infancia, los quesos y el yogur ganan relevancia en la adultez por su versatilidad y tolerancia digestiva. Insistir en mensajes genéricos debilita la conexión.

4. Abordar la intolerancia con información. Hoy muchos consumidores se autodiagnostican con intolerancia a la lactosa sin evaluación médica. La evidencia muestra que la recomendación médica es cada vez más condicional, no excluyente, por lo que derivados como el yogur y el queso suelen ser mejor aceptados.

5. Revalorizar lo local, lo formal y lo seguro. Existe un fuerte vínculo emocional con los productos artesanales, pero también un riesgo cuando la informalidad compromete la inocuidad. Recuperar la confianza del consumidor pasa por fortalecer la producción formal, apoyar a los pequeños ganaderos y comunicar mejor los estándares de calidad e inocuidad que cumple la industria formal.

La directora ejecutiva del CIL, cree que el futuro del consumo de leche en Ecuador no dependerá de entender cómo se alimentan hoy las personas y de acompañar esos cambios con información, innovación coherencia.

“La leche sigue teniendo un lugar en la mesa. El reto es hacer que vuelva a ser elegida, no solo en el desayuno, sino a lo largo del día y en distintas etapas de la vida”, asegura.

La industria láctea tiene el reto de reactivar consumo mediante innovación, formatos más convenientes y comunicación orientada a reconstruir hábitos.