En Guayaquil fue desarticulado un centro de monitoreo clandestino con 25 cámaras de vigilancia
El sector de La Fragata es clave para el crimen organizado por su cercanía con los esteros que conectan con varios puertos de Guayaquil.
Al interior de una vivienda, ubicada al sur de Guayaquil, funcionaba un centro de monitoreo clandestino. Esto fue desarticulado durante un operativo militar en Los Esteros.
Las Fuerzas Armadas identificaron un inmueble que funcionaba como centro de mando y monitoreo clandestino. Desde ese lugar se vigilaba 24/7 lo que ocurría en varios sectores de Los Esteros, entre ellos La Fragata.
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Esa vivienda estaba bien equipada con equipo tecnológico. El centro de vigilancia principal estaba ubicado en la sala. Mientras que en el dormitorio máster estaba un repetidor de cámaras. Además, en el operativo se descubrió un DVR (Digital Video Recorder) de almacenamiento.
A simple vista era una vivienda normal, a excepción de un televisor en donde se revisaban las imágenes de alta calidad de cada una de las 25 cámaras de videovigilancia ilegales.
En el inmueble también se decomisaron siete equipos de comunicación VHF, siete terminales de cargas de equipos de comunicación, dos teléfonos celulares y dos tablets.
Estas evidencias fueron puestas a órdenes de las autoridades para los trámites legales correspondientes.
¿Por qué es relevante el sector de La Fragata para el crimen organizado?
En un inicio, el operativo militar estaba orientado a localizar a un presunto integrante del grupo delincuencial organizado Mafia 18. Pero, finalmente las Fuerzas Armadas descubrieron este centro de monitoreo clandestino en el sur de Guayaquil.
El sector de La Fragata es clave para el crimen organizado por su cercanía con los esteros que conectan con varios puertos de Guayaquil. Por ello, los marinos realizaban frecuentemente operativos en el sector, pero dos fueron relevantes.
En marzo de 2025, hace más de un año, la Armada realizó un operativo que contó con la participación de 200 efectivos militares, 24 vehículos, cinco lanchas rápidas y ribereñas y un helicóptero.
En esa ocasión, durante la operación se realizaron inspecciones a bodegas y embarcaciones, así como, operaciones de control de municiones, armamentos y explosivos, allanamiento de tres casas, dando como resultado: la retención de tres motores fuera de borda y dos lanchas de dudosa procedencia.
Mientras que en junio de 2024, la Armada decomisó cuatro embarcaciones que eran utilizadas por grupos terroristas. En esa ocasión, la Armada indicó que recibió denuncias de la ciudadanía de que estas embarcaciones eran utilizadas por bandas criminales para llevar a cabo asaltos a embarcaciones pesqueras, así como, para transportar y contaminar barcos con destino a Europa y América del Norte con sustancias sujetas a fiscalización.
La Armada encontró que esas cuatros embarcaciones no presentaban las mismas características que las registradas. Por lo que, la institución presumía que serían naves adulteradas para evadir los controles de las autoridades.