Desnutrición crónica infantil en Ecuador: 'Bajaron los índices, pero hay brechas que superar', dice Jaime Saavedra, del Banco Mundial

En menores de 2 años, alcanza el 32,6% de la población indígena y supera el 20% en los hogares más pobres. Desde 2020 es una política de Estado que trasciende gobiernos.

Jaime Saavedra, director de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Grupo Banco Mundial visitó Ecuador a fines de marzo.
María Belén Arroyo

La desnutrición crónica infantil en el país está reduciendo. Sí, son buenas noticias; pero el reto de reducir la brecha es enorme. Aunque las cifras promedio en el país son alentadoras, los datos en ciertos territorios y en determinados grupos poblacionales todavía muestran altos índices de niños con desnutrición.

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Jaime Saavedra, director de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Grupo Banco Mundial visitó Ecuador a fines de marzo. Uno de los temas que analizó se relaciona con los avances y desafíos frente a este tema. Los compartió en entrevista con Vistazo.

“Los avances son visibles en los indicadores de resultado. Entre 2023 y 2024, la DCI cayó a 19,3% en niños menores de 2 años y a 17,5% en menores de 5 años, son reducciones de 4,3 y 4,2 puntos porcentuales respecto de 2018. Si bien los resultados mejoraron de manera importante, Ecuador aún se ubica dentro del grupo de países con prevalencias más altas en la región, lo que subraya la necesidad de sostener y profundizar las acciones”, se lee en el informe “Apuntando Alto 2025, De la Desnutrición a una infancia con futuro: los pasos de Ecuador y lo que aún falta por hacer”. El estudio fue realizado por expertos con el aval del Banco Mundial.

Según este documento, “el punto de inflexión fue el Decreto Ejecutivo 1211 (de diciembre de 2020), que dio origen a la Estrategia Nacional Ecuador Crece sin Desnutrición Infantil”.

La estrategia consolidó un enfoque multisectorial con un paquete priorizado de servicios e introdujo dos pilares fundamentales para la gestión: un sistema de información nominal intersectorial para dar seguimiento a la entrega oportuna e integral de los servicios a cada niño, y la aplicación anual de una encuesta para monitorear coberturas y resultados y ajustar la implementación.

La entrevista con el experto se realizó en Quito, el último jueves de marzo.

Los índices de desnutrición crónica infantil están bajando, ¿es una buena señal?

Vemos una mejora continua y sostenida en el tiempo. Hasta el año 2016 el Perú, país de donde vengo, era uno de los casos más exitosos de reducción de la malnutrición, a un ritmo promedio de más o menos un punto por año. Ahora bien, Ecuador en un tiempo mas corto ha logrado una mejora a ese mismo ritmo.

¿A qué atribuye el resultado en Ecuador?

Uno, yo veo que efectivamente es una política de Estado. Y dos, que hubo un alineamiento de un conjunto de sectores alrededor de una sola meta. Porque puedes decir me importa la salud, pero qué cosa de la salud, tantos temas hay en salud. Si precisas: ‘me importa la malnutrición medida por la estatura, por edad entre los niños de menos de cinco años das un paso adelante’.

En ese indicador que quiero que se mueva, debe ponerse el tema en la mesa, tenemos un indicador y todos los actores deben coordinar para trabajar en función de ese indicador, y cuando digo todos, digo salud, que tiene que hacer vacunas, controles prenatales, control al niño sano. Pero también hablo de infraestructura de agua; todo lo que compete al ministerio de Educación. Y esto sin olvidar a los gobiernos locales que tienen que trabajar en cambiar los hábitos de la gente y eso es lo difícil.

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¿Qué implica esto?

Lo más difícil en nutrición es que tienes un conjunto de intervenciones, algunas más fáciles que otras. Un proceso de vacunación por más difícil que sea voy y vacuno pero si yo tengo que ir a cambiar los hábitos alimenticios, para que la madre alimente de cierta manera al niño, es algo que se debe hacer todo el tiempo, representa un cambio de costumbres, es algo muy profundo. Eso hace que la política de combate a la desnutrición en niños sea compleja y a pesar de esa complejidad hemos avanzado porque ha habido liderazgo político y además una buena coordinación entre sectores, que actualmente está en manos de la Vicepresidencia. Todavía hay, sin embargo, mucho que avanzar.

¿Podemos tomar esta política pública como un ejemplo de una causa común para la sociedad, que pueda trascender a varios gobiernos, más allá de ideologías? Desde 2020 hemos tenido tres gobernantes, un período presidencial interrumpido, elecciones anticipadas pero el esfuerzo se ha mantenido.

Hay varias conclusiones y principios de políticas buenos. El verla como una política de Estado permitió un avance sostenido en el tiempo. En Perú las mejoras se desaceleraron. Lo que veo acá es que se debe mantener.

Estos son los resultados del informe del Banco Mundial

Según el estudio avalado por el Banco Mundial, es clave fortalecer la integración entre oferta y demanda. Al articular las entidades que manejan información sobre gestantes y recién nacidos, se logró el acceso inmediato al bono de los mil días y al servicio Creciendo con Nuestros Hijos (CNH).

“Como resultado, entre 2024 y 2025 aumentó en forma sostenida el número de niños menores de 2 años que acceden tempranamente a transferencias monetarias”. Además en forma paralela el programa de transferencias dio impulso al cumplimiento de controles de salud, antes y después del nacimiento.

Los controles durante el primer año de vida permiten monitorear el desarrollo de los niños.

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El desafío de mantener la política pública es grande porque “persisten brechas importantes por territorio, etnicidad, educación materna, nivel socioeconómico y ruralidad”, cita el estudio.

“En menores de 2 años, la DCI alcanza 32,6% en población indígena y supera el 20% en hogares más pobres. A nivel geográfico, la diferencia entre provincias puede superar los 30 puntos porcentuales. Por ejemplo, Chimborazo 40,1% frente a El Oro 9,8%. Estas disparidades obligan a mantener un enfoque territorial y culturalmente pertinente”.

Para Saavedra, hay otro tema que el país y la región no deben perder de vista, “en América Latina hay un problema que empeora, la obesidad en niños por malos hábitos alimenticios”.

Jaime Saavedra fue ministro de Educación en Perú. Fue director global de reducción de la pobreza y equidad y vicepresidente interino de reducción de la pobreza y gestión económica en el Banco Mundial

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