El "Schindler cuencano": El diplomático ecuatoriano que salvó a cientos de judíos del Holocausto

Una investigación de Efraim Zadoff confirmó la labor humanitaria de Muñoz Borrero, quien recibió de Israel la distinción «Justo entre las Naciones». El canciller Gideon Sa’ar le rindió homenaje durante su reciente visita al país.

Durante la Segunda Guerra Mundial, seis millones de judíos fueron asesinados por el régimen nazi. Sin embargo, miles de vidas se salvaron gracias a héroes que arriesgaron su posición social y reputación para emitir documentos de rescate. Entre nombres ilustres como Oskar Schindler o Raoul Wallenberg, destaca el del ecuatoriano Manuel Antonio Muñoz Borrero, ex cónsul general de Ecuador en Estocolmo.

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$!El canciller Roberto Kury recibió el pasado 5 de agosto en Quito a su homólogo de Israel, Gideon Sa’ar, en el marco de una visita oficial al Ecuador.

La investigación

​​​​Una investigación liderada por el historiador israelí Efraim Zadoff confirmó la magnitud de la obra humanitaria de Muñoz Borrero, cuyo expediente busca otorgarle la distinción internacional de «Justo entre las Naciones».

Pasaportes para la vida

Con la ayuda de líderes comunitarios como el rabino Abraham Israel Jacobson, Muñoz Borrero emitió 211 pasaportes ecuatorianos a familias judías perseguidas. Se ha confirmado con certeza que al menos 75 personas salvaron su vida gracias a estos documentos.

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Los pasaportes no tenían como fin principal la inmigración a Ecuador, sino otorgar una nacionalidad protectora a personas despojadas de su ciudadanía:

  • Protección legal: evitaba la deportación inmediata a los campos de exterminio.
  • Sujetos de canje: convertía a sus portadores en Austausch Juden (judíos de canje), permitiendo negociar su liberación por prisioneros alemanes.
  • Liberaciones históricas: en enero de 1945, un grupo de 66 judíos con pasaportes ecuatorianos salió libre del campo de concentración de Bergen-Belsen hacia campos de refugiados en el norte de África.
  • Los alemanes les despojaron de su nacionalidad dejándolos apátridas. Gracias a estos pasaportes, las familias recuperaron el amparo de un país", Daniela Dorfzaun, investigadora y nieta de sobrevivientes.
    $!Daniela Dorfzaum, quien participó en la investigación, es nieta de sobrevivientes judíos.

    El costo de una acción desinteresada

    La labor de Muñoz Borrero le costó su carrera diplomática:

  • Destitución en 1941: tras intentar enviar 101 pasaportes a Turquía para salvar a refugiados polacos, la Cancillería chilena consideró irregular el trámite y alertó a Ecuador, resultando en la destitución del cónsul.
  • Sin fines de lucro: testimonios de la época y cartas de agradecimiento escritas en 1944 por líderes religiosos confirman que el diplomático eximía de cobro a las familias sin recursos.
  • Apremios económicos: tras su despido, Muñoz Borrero vivió de manera modesta en Suecia trabajando como consultor e intérprete, sin ostentar riqueza alguna.
  • Un legado en el Tribunal de Yad Vashem

    La documentación recopilada en archivos de Israel, Suecia, Londres y Estados Unidos ha sido presentada ante la comisión de Yad Vashem (Autoridad para el Recuerdo de los Mártires y Héroes del Holocausto) en Jerusalén.

    El embajador de Israel en Ecuador en 2009, Eyal Sela, sostuvo a Diego Palacios, entonces reportero de Vistazo:

    La labor del diplomático cuencano representa un acto supremo de valentía humanitaria al anteponer la vida humana a las directrices oficiales de la época".

    Israel le concedió la nacionalidad póstuma y su nombre está en el conjunto de "Los justos entre las naciones".