Día del Padre: la presión de proveer y el costo de descuidar la salud

La exigencia de sostener económicamente a la familia y los estereotipos de fortaleza pueden derivar en el deterioro de la salud física y mental de quienes ejercen la paternidad.

Cada Día del Padre suele estar acompañado de mensajes positivos y negativos, unos que destacan el esfuerzo de quienes asumen la crianza y el sostenimiento de sus familias y otros también de quienes abandonan, parcial o totalmente esta responsabilidad.

Sin embargo, detrás de esa imagen de fortaleza existe una realidad que pocas veces se aborda: muchos hombres continúan cargando con la presión social de ser proveedores económicos, situación que puede impactar, tanto su salud mental como en su bienestar físico.

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Según un análisis publicado por el World Economic Forum, las creencias asociadas a la autosuficiencia y la necesidad de “aguantar” los problemas influyen directamente en la forma en que los hombres gestionan su salud física y emocional, favoreciendo conductas de postergación y silencio frente al malestar.

Emilio Carrillo, docente de Psicología Clínica de la Universidad UIDE, indica que es importante reconocer que el estrés crónico derivado de las responsabilidades económicas, laborales y familiares puede afectar la calidad de vida, las relaciones interpersonales y la salud emocional de una persona.

Cuando un padre siente que debe resolverlo todo por sí mismo, puede experimentar altos niveles de ansiedad sin buscar apoyo profesional o social”, indica Emilio Carrillo, docente de Psicología Clínica.

“Ser papá también es una vida de abnegación”

Lejos de los estereotipos de que el rol materno es el único “lleno de sacrificios”, quienes asumen una paternidad responsable, también llevan a sus espaldas más de una renuncia, alejados de la perfección. Para Eduardo G.I., que preferie que no se mencionen sus apellidos, la paternidad es una vida de abnegación.

Dejas de vivir para ti, para vivir por tus hijos, dejas de hacer las cosas que te gustan, para pasar y dedicarles tiempo a ellos. Incluso te toca dejar de comer, para que ellos puedan hacerlo y estar tranquilos”, afirma Eduardo.

Este año, Eduardo se convirtió en papá por tercera ocasión, trabaja desde casa para una empresa tecnológica extranjera, lleva y recoge a sus dos hijos mayores de la escuela y aunque recibe ayuda para el cuidado de su hija menor de 4 meses, quien tiene Síndrome de Down, divide su rutina de manera diferente, de acuerdo a las necesidades del trabajo y la familia que se presentan cada día.

En el ámbito laboral, sentimos la necesidad de seguir estudiando y de trabajar para crecer. Pero también hay quienes sacrificamos esos proyectos para dedicar tiempo a nuestros hijos y adaptarnos a sus necesidades”, afirma Eduardo, de 40 años.

Los padres también necesitan cuidar su salud

La Organización Mundial de la Salud ha alertado sobre la necesidad de desarrollar estrategias específicas para aumentar la participación de los hombres en los servicios de salud. La entidad reconoce que, a nivel global, los hombres presentan menores niveles de utilización de servicios preventivos y menor disposición para buscar ayuda médica de manera temprana, lo que incrementa el riesgo de diagnósticos tardíos y peores resultados en salud.

Muchos padres consideran que atender sus necesidades personales puede representar una distracción frente a sus obligaciones familiares o laborales. Paradójicamente, esta percepción suele terminar afectando justamente aquello que desean proteger: su capacidad para acompañar y cuidar a sus seres queridos” afirma María Montaño, directora de la Escuela de Enfermería de la UIDE.