Cuando el amor se apaga y el gato va a juicio: El histórico fallo de la Corte Suprema de Chile por la custodia de Perseo

El máximo tribunal de justicia de Chile priorizó el bienestar animal al resolver un litigio de custodia de mascotas, reconociendo al gato Perseo como un ser sintiente.

Un conflicto doméstico originado en Osorno —a unas 10 horas al sur de Santiago— llegó hasta la Corte Suprema de Chile y terminó convirtiendo a un gato anaranjado llamado Perseo en protagonista de un fallo sin precedentes en la historia judicial del país austral. La disputa involucra a una expareja que, tras su separación, peleó durante cinco años por la tenencia del animal. El tribunal resolvió por unanimidad: Perseo se queda con una sola tutora.

La noticia recorre el mundo. La han cubierto medios internacionales como el diario El País de Españay la han analizado comunicadores del Georgetown Americas Institute, en Washington D.C.

El litigio judicial enfrentó a una expareja que reclamaba la tenencia compartida del felino tras su separación. Sin embargo, la justicia determinó que el bienestar animal debe prevalecer obligatoriamente sobre los derechos de propiedad de los dueños.

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El origen del conflicto por el gato Perseo

La historia judicial se remonta a 2021. Luego de la pandemia, Paulina Torres y Rodrigo Dussarrat adoptaron un gato anaranjado que apenas tenía un mes de vida. La pareja residía y compartía los cuidados del animal en Osorno, una localidad conocida por su gran cantidad de parques y áreas verdes.

Pero en mayo de 2025, la relación sentimental llegó a su fin. Entonces la expareja intentó una solución salomónica: compartir la vida del animal alternándolo un mes en cada domicilio. Parecía sencillo, pero en la práctica, la dinámica se complicó al punto de que las entregas del felino llegaron a realizarse en la garita de la estación de Policía más cercana.

Según Paulina, ella decidió suspender unilateralmente el régimen de visitas pactado porque Perseo presentaba temblores y "episodios en los que se orinaba por el miedo". Esta ruptura del convenio detonó el conflicto legal.

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La batalla judicial en la Corte Suprema de Chile

Ante la cancelación del acuerdo, Dussarrat presentó una demanda civil para exigir la tenencia compartida. En primera instancia, el juez Guillermo Olate del Segundo Juzgado de Letras de Osorno acogió la petición y ordenó mantener el cuidado conjunto.

El escenario procesal cambió cuando la Corte de Apelaciones de Valdivia revocó la sentencia de primera instancia. Este tribunal de alzada determinó que el animal contaba con una protección especial y no correspondía someterlo a rutinas que atentaran contra su estabilidad emocional.

El caso acaba de concluir en noviembre de 2026, cuando la Primera Sala de la Corte Suprema de Chile rechazó un recurso de casación. Los cinco ministros fallaron por unanimidad a favor de mantener el cuidado exclusivo de Paulina como tutora. La sala concluyó que la alta conflictividad entre las partes impedía garantizar la tranquilidad del felino bajo un régimen compartido.

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De bien mueble a ser sintiente

El Código Civil chileno, vigente desde el año 1854, califica legalmente a los animales como "bienes muebles semovientes". Esta visión tradicional, proveniente del derecho romano, los considera exclusivamente como parte del patrimonio de una persona, permitiendo transacciones comerciales sobre ellos.

Pese a este antecedente, el razonamiento del tribunal priorizó la aplicación de legislaciones contemporáneas. La doctora en Derecho y académica chilena Carolina Leiva explicó que la Ley chilena sobre Protección de Animales (Ley 20.380) del año 2009 ya catalogaba a los animales como seres sensibles.

La jurisprudencia integró esta norma de manera armónica con la Ley de Tenencia Responsable. A partir de esta interpretación, se determinó que la mascota no puede ser dividida patrimonialmente si el proceso de indivisión afecta su salud.

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Proyección para el bienestar animal

El fallo establece una línea clara para abordar futuras separaciones de parejas con mascotas en Chile y que podría servir de ejemplo en otros países de la Región. La resolución demuestra que el sistema jurídico es capaz de adaptar las normas de protección para resolver conflictos del ámbito familiar.

No obstante, la decisión judicial mantiene límites legales definidos. El fallo no altera de forma automática el estatus de los animales de producción ni prohíbe su uso en actividades económicas o de seguridad. La normativa exige evitar el sufrimiento innecesario, pero no extingue las reglas patrimoniales en todas las esferas del derecho.

Más que un gato: Un fallo que redefine la familia

Tras un litigio prolongado en tres tribunales distintos, el felino permanecerá bajo el resguardo definitivo de su tutora. El caso comprobó que, en los conflictos de tenencia, las circunstancias clínicas y el impacto en el animal pueden sobreponerse a los alegatos de copropiedad.

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Para Alfonso Enríquez, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Concepción y estudioso del Derecho Animal, entrevistado en el podcast "Y esto no es todo", la sentencia "supone que las familias no solamente están formadas por los seres humanos que las integran, sino que también por las mascotas que son importantes para el núcleo familiar. Al reconocerse el vínculo que existe entre la mascota y su cuidadora, existe también, creo, una suerte de reconocimiento implícito de esta noción de familia multiespecies".

Perseo nunca sabrá que su nombre quedó registrado en los archivos de la Corte Suprema de Chile. Pero su caso sí dejará huella: por primera vez, un tribunal de última instancia chileno evaluó el bienestar emocional de una mascota por encima de los derechos patrimoniales de su dueño. En un mundo donde las leyes aún llaman “bien mueble” a los animales, el fallo abre una conversación que el derecho ya no podrá ignorar.