por Ligia Proaño Fabara
Francia ha decidido transformar su enfoque del bienestar animal, priorizando la educación sobre el castigo. Al integrar el cuidado de mascotas en el sistema escolar nacional, el gobierno busca enseñar a los niños empatía y responsabilidad desde una edad temprana, con la visión de que comprender el compromiso que requiere un animal puede reducir los índices de abandono en el futuro.
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Este cambio estructural responde a la decisión nacional de tratar a los animales como seres sintientes ante la ley. Al incluirlos en la educación moral y cívica, Francia posiciona la empatía como una habilidad que se aprende y se cultiva, permitiendo que los niños comprendan que los animales experimentan estrés, dolor y consuelo.
El programa, que comenzó formalmente en septiembre de 2024, tiene como eje central la prevención y el desarrollo emocional de los estudiantes:
Francia se distingue de otros países por establecer este programa como un mandato legal y obligatorio, y no como un taller opcional.
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Estudios en psicología vinculan este tipo de educación humanitaria con habilidades sociales más sólidas, mejor regulación emocional y una disminución en el riesgo de comportamientos violentos o antisociales en el futuro.