por Ligia Proaño Fabara
Lavr no solo volvió a caminar, hoy también ayuda a otros a creer que es posible volver a levantarse. Este perro, que perdió sus patas delanteras tras ser atropellado por un tren en Ucrania, camina nuevamente gracias a implantes de titanio y se ha transformado en un apoyo emocional para veteranos de guerra en proceso de rehabilitación.
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Lavr fue encontrado gravemente herido y abandonado cerca de una estación ferroviaria en la ciudad de Odesa. Su estado era crítico y las probabilidades de sobrevivir eran mínimas. Sin embargo, un grupo de voluntarios logró rescatarlo y brindarle atención médica de emergencia.
La historia de Lavr llegó hasta el fundador de Tytanovi Rehab, un centro de rehabilitación para veteranos de guerra en Kiev. Al ver las imágenes del perro, decidió ayudarlo y buscar una alternativa que le permitiera recuperar la movilidad.
Un equipo de bioingenieros ucranianos diseñó para Lavr implantes de titanio mediante un procedimiento llamado osteointegración, una tecnología que permite que el metal se fusione directamente con el hueso. Este mismo método es utilizado en soldados que han perdido extremidades a causa del conflicto armado, ya que les permite caminar sin prótesis externas tradicionales.
De forma sorprendente, Lavr aceptó los implantes sin complicaciones, convirtiéndose en una prueba viviente de que esta técnica puede devolver la movilidad incluso en los casos más complejos.
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Con el tiempo, Lavr fue adoptado por Tytanovi Rehab y comenzó a acompañar las sesiones de terapia. Su presencia transformó el ambiente del centro. Para muchos veteranos, verlo caminar con seguridad sobre sus patas de titanio se ha convertido en un poderoso impulso emocional para confiar nuevamente en sus propios cuerpos.