por Ligia Proaño Fabara
La familia de George fue detenida durante un operativo migratorio en Estados Unidos y él quedó atrás, sin nadie que regresara por él. Como ha ocurrido con otros casos similares, George pasó de tener un hogar a quedar completamente solo en cuestión de horas.
LEA TAMBIÉN: Quito: rescatan a un perrito que perdió su ojo tras ser atacado con un palo
Hoy, este gato se encuentra bajo el cuidado de una voluntaria que decidió acogerlo tras conocer su historia. Aunque ahora está a salvo, su comportamiento refleja el impacto emocional de la separación: se muestra tímido, alerta y desconfiado, como si temiera volver a perderlo todo.
Sin embargo, con el paso de los días, George ha empezado a dar pequeños pasos hacia la confianza.
Cada vez que se acerca con cautela y frota su cabeza contra la mano de su cuidadora para pedir una caricia, George demuestra que incluso después del abandono forzado, es posible sanar.
LEA TAMBIÉN: La mayoría de animales perdidos en Ecuador no vuelve a casa: una crisis silenciosa de la fauna urbana
Su historia se ha convertido en un símbolo de una realidad que pocas veces se menciona: las mascotas que quedan atrás cuando sus familias son separadas por procesos migratorios. Ellas también sufren las consecuencias de decisiones que no entienden.