por Ligia Proaño Fabara
Durante 2025, el proyecto Alerta Me Perdí de la Fundación Rescate Animial, registró 3.392 reportes de animales perdidos y encontrados a nivel nacional. Las cifras muestran que perder a un animal de compañía en Ecuador no es un hecho aislado, sino una situación recurrente que, en la mayoría de los casos, termina sin reencuentro.
Del total de animales reportados, el 70 % no logró regresar a su hogar, mientras que apenas el 30 % fue recuperado. Esta baja tasa de retorno está estrechamente vinculada a la falta de identificación, esterilización y sistemas públicos de búsqueda.
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Los perros concentran el 77 % de los reportes, seguidos por los gatos con el 23 %. Aunque los perros están más expuestos al espacio público, los datos desmontan la creencia de que los gatos “siempre regresan”, evidenciando también los riesgos urbanos que enfrentan.
En cuanto al sexo, el 55 % de los animales reportados son machos, una cifra asociada a menores niveles de esterilización y mayor deambulación.
Solo el 23 % de los animales estaba esterilizado al momento de su pérdida. En casi la mitad de los casos, los animales no habían sido castrados, lo que refuerza el ciclo de extravío, reproducción y vida en la calle.
La identificación también es crítica: solo el 20 % tenía collar.
De esos, 2 de cada 3 no regresaron a casa, lo que demuestra que el collar, sin información clara o sistemas de registro, no es suficiente.
En ciudades como Guayaquil, la pérdida de animales se concentra en sectores urbanos densamente poblados como el Suburbio, Guasmo Sur, Mucho Lote, Bastión Popular y Sauces, sin excluir barrios de clase media como Alborada o Urdesa. Esto confirma que el problema atraviesa distintos niveles socioeconómicos y responde a cómo están organizadas las ciudades.
Las causas más frecuentes no están relacionadas con delitos o eventos extremos, sino con fallas cotidianas de control:
Estas situaciones concentran dos tercios de los casos reportados, lo que evidencia prácticas normalizadas de libre circulación sin medidas de seguridad.
El extravío animal genera accidentes de tránsito, saturación de rescatistas, conflictos comunitarios y abandono indirecto, además de un profundo impacto en el bienestar animal. Sin políticas públicas sostenidas, la carga de búsqueda y recuperación recae casi por completo en la ciudadanía.
Los datos de Alerta Me Perdí apuntan a cinco fallas estructurales:
En 2024, el proyecto Alerta Me Perdí registró 3.529 reportes de animales perdidos y encontrados, una cifra ligeramente superior a la de 2025, con 3.392 casos. Aunque el número total de reportes disminuyó, las problemáticas estructurales se mantienen sin cambios significativos.
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La falta de esterilización, identificación efectiva y sistemas públicos de búsqueda continúa siendo el principal obstáculo para el retorno de los animales a sus hogares. Al igual que en 2025, en 2024 la mayoría de los animales reportados no logró volver a casa, lo que confirma que el extravío animal en Ecuador no responde a un fenómeno coyuntural, sino a una crisis persistente de la fauna urbana.