En los años setenta, hablar de reciclaje en el país era prácticamente impensable. Mientras la mayoría veía desechos, Mario Elías Bravo identificó una oportunidad recuperando papel y cartón. Ese primer paso marcó el inicio de una actividad que con el tiempo evolucionaría hacia modelos más complejos de aprovechamiento de materiales.
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55 años después, Grupo Mario Bravo (GMB) evolucionó a un holding empresarial que integra toda la cadena de valor del reciclaje: recolección, acopio, clasificación, procesamiento, transformación y comercialización de materiales reciclables hacia mercados nacionales e internacionales, llegando a regiones como Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica y Asia.
A través las empresas: Fibras Nacionales, Reciplásticos, Proceplas, Recynter, Metalking y Recimetal International, el grupo procesa papel, cartón, plásticos, metales y residuos electrónicos, transformándolos en materia prima secundaria y nuevos productos revalorizados para distintas industrias.
Red nacional e inversiones
Desde hace cinco años, GMB se consolida con una red nacional de 15.000 recicladores de base, más de 3.000 centros de acopio, 5 plantas de procesamiento en Guayas, centros regionales de acopio en Pichincha y Manabí y una inversión superior a USD 24 millones destinada a innovación tecnológica y ampliación de capacidades operativas.
Uno de los hitos recientes fue la implementación de la planta Starlinger de Reciplásticos, enfocada en la producción de pellets de grado alimenticio, bajo estándares de calidad internacional.
En este tiempo, el grupo ha reciclado cerca de 700 mil toneladas de materiales. “Nosotros creemos en el poder transformador de los residuos y las personas”, destacó Byron Bravo, presidente de GMB, señalando que la economía circular implica ir más allá del reciclaje tradicional: busca mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible, reducir la extracción de recursos y generar nuevas oportunidades de desarrollo.
Además de su impacto industrial, el grupo impulsa el programa de educación ambiental Eco School, que ha trabajado junto a más de 65 mil estudiantes, promoviendo cultura de reciclaje desde las aulas. La historia recorrida de Grupo Mario Bravo refleja la evolución del reciclaje en Ecuador. Una actividad que pasó de ser vista como informal a convertirse en una industria capaz de generar impacto económico, social y ambiental para el país.
Transformación industrial
Sin embargo, el desafío de la economía circular no termina en la recuperación de materiales. Hoy, la transformación industrial también exige desarrollar soluciones que permitan reincorporar esos residuos en cadenas productivas de mayor valor agregado.
Proceplas, una de las empresas del Grupo, evidencia cómo el reciclaje puede convertirse en innovación aplicada para sectores estratégicos del país.
Con más de 30 años de trayectoria, procesa alrededor de 10.800 toneladas de polietileno de baja y alta densidad al año, transformando fundas plásticas, empaques, envases de yogurt y leche en nuevos productos para agricultura, minería, agroexportaciones, acuicultura, construcción y sistemas de riego.
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A través de procesos de lavado, peletizado y extrusión, estos residuos vuelven al mercado convertidos en mangueras, plásticos negros o rollos transparentes; soluciones técnicas que aportan a la producción nacional y reducen el uso de materia prima virgen.
Uno de sus principales aportes está vinculado al uso eficiente del agua. Actualmente, Proceplas desarrolla sistemas de riego tecnificado y mangueras con goteo incorporado elaboradas con material 100 % reciclado, productos orientados a cultivos como cacao, pitahaya y arándanos. Estas soluciones permiten optimizar el consumo hídrico y entregar cantidades precisas de agua a los cultivos, integrando sostenibilidad y productividad en una misma operación.
La compañía también ha fortalecido sus procesos internos de sostenibilidad mediante la recirculación del agua utilizada en el lavado de materiales plásticos y la implementación de una planta de paneles solares de 2.3 megavatios, con la que proyecta abastecer más del 55 % de su consumo energético. Estas acciones reflejan cómo la economía circular no solo consiste en reciclar, sino en construir sistemas productivos más eficientes y responsables con el ambiente.
En un contexto donde los recursos naturales del planeta son cada vez más limitados, iniciativas impulsadas por Grupo Mario Bravo muestran cómo la industria ecuatoriana puede avanzar hacia modelos que prioricen la reutilización de materiales, el cuidado del agua y la reducción de residuos para generar desarrollo sostenible en el país.