Ana María Saavedra, la única de las trillizas que sobrevivió al terremoto en Colombia, emitió unas breves declaraciones previo a enfrentar una cirugía. “Dios me tiene para cosas grandes”, aseguró.
El país cafetero está consternado por la historia de esta familia, que quedó enterrada tras el desplome de un edificio de cuatro pisos en Cali.
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Los padres de las trillizas murieron abrazados en una habitación. Mientras que Sofía e Isabella fallecieron cuando estaban bajando las escaleras de la vivienda.
La única sobreviviente fue Ana María, quien salió unos minutos más tarde. En medio del derrumbe, la puerta principal de cedro macizo cayó sobre la joven de tal manera que dejó un espacio hueco entre ella y los escombros.
Posteriormente, vecinos lograron rescatarla y fue llevada a una clínica, donde la operaron por una fractura de la pelvis.
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Las primeras palabras de Ana María
Diana March, prima de las trillizas, contó a Blu Radio que antes de entrar a la cirugía Ana María le dijo a su anestesiólogo: “Yo necesito vivir porque Dios me tiene para cosas grandes”.
Afortunadamente, el procedimiento se ejecutó sin contratiempos y en las próximas horas saldrá de la clínica.
Agregó que cuando Ana María salió de la cirugía dijo que vio “todo lo que había pasado” y entendió que sus padres no habían logrado sobrevivir.
¿Qué se conoce sobre las trillizas Saavedra y su familia?
Hallados juntos bajo los escombros, los padres de Ana María eran reconocidos por su ambiente festivo, como grandes fanáticos de la salsa y el club de fútbol Deportivo Cali.
Mientras tanto, las trillizas eran tan inseparables que estudiaron la misma carrera de mercadeo, luego hicieron el último semestre en Francia y regresaron juntas a Cali donde todas trabajaban.
“Eran superalegres, eran personas muy felices. Les gustaba compartir mucho en familia, les gustaba mucho la música, les encantaba la salsa”, recordó Carlos Augusto, primo de las trillizas.
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“Tenían discos, hacían sus reuniones con amigos, se reunían a escuchar música (...) convites con amigos, encuentros caseros, chéveres de tertulia”, agregó.
El terremoto deja hasta ahora un balance de casi 300 muertos y 4.000 heridos, sobre todo en las poblaciones del Pacífico y la región cafetera en el oeste del país.