Marcela Ruete: Más allá de sus personajes

La actriz que conquistó al público ecuatoriano con interpretaciones inolvidables nos comparte su pasión por el bienestar integral, la espiritualidad, la familia y el trabajo interior.

Basta mencionar nombres como ‘La Cococha’ o ‘Lulú’ para que inmediatamente aparezcan sonrisas, escenas memorables y personajes que marcaron una época en la televisión nacional. Sin embargo, detrás de esas mujeres extravagantes, divertidas y, muchas veces, caricaturescas, existe una Marcela Ruete distinta. Introspectiva, espiritual, disciplinada y profundamente comprometida con su bienestar y el de su familia.

La actriz guayaquileña inició su carrera siendo muy joven y encontró en la actuación una pasión que la llevó incluso a mudarse a Buenos Aires, Argentina, para formarse profesionalmente. Con los años llegaron los éxitos televisivos, el reconocimiento del público y personajes que se convirtieron en verdaderos fenómenos culturales. Pero mientras el país seguía identificándola con aquellas mujeres de pantalla, ella emprendía un viaje mucho más silencioso y transformador, el de conocerse a sí misma.

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'Soy súper tímida', confiesa entre risas, consciente de que esa afirmación sorprende a quienes la han visto interpretar algunos de los personajes más extrovertidos de la televisión ecuatoriana. 'La gente jura que Marcela es igualita a la ridícula de Cococha, y me muero de vergüenza porque soy completamente distinta'. Y es precisamente en esa diferencia donde comienza la verdadera historia de la mujer que hoy protagoniza nuestra portada.

El camino de regreso a uno mismo

Mucho antes de que el bienestar integral se convirtiera en tendencia, Marcela ya exploraba el mundo de la espiritualidad. Tenía apenas 14 años cuando su padre le regaló un curso de meditación, una experiencia que marcaría el inicio de una búsqueda que continúa hasta el día de hoy.

Desde entonces, ha estudiado diversas disciplinas relacionadas con el desarrollo humano. Se formó como Life Coach, cursó varios años de psicología transpersonal y ha participado en congresos internacionales sobre neuroplasticidad y crecimiento personal.

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Lejos de abordar estos temas como una moda pasajera, los considera una parte esencial de su vida. Para ella, la salud emocional y espiritual merece tanta atención como la salud física. 'Lo que sí sé que funciona es ser espiritual, estar conectado con la divinidad, con Dios. Para realmente sentirte plena y feliz tienes que volver a ti, volver a tu centro', asegura.

$!La actriz guayaquileña revela su lado más personal y espiritual.

En una época caracterizada por la velocidad, la hiperconectividad y la presión constante por producir, Marcela cree que muchas personas han descuidado precisamente aquello que más necesitan cultivar, su mundo interior. 'No podemos vivir únicamente para rendir. Hay que detenerse y preguntarse qué necesitamos para ser felices'.

La mujer que sostiene el hogar

Si hay un tema que atraviesa toda la conversación es la importancia que tiene la familia en sus decisiones. Casada y madre de tres hijos, Marcela habla de la maternidad con una mezcla de admiración, responsabilidad y profunda conciencia. 'Tú eres el eje de la casa. Si estás bien, tu familia funciona bien. Los hijos respiran lo que te pasa. Son esponjas'.

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Por eso insiste en la importancia de trabajar en uno mismo. No solamente para sentirse mejor, sino también para evitar transmitir heridas no resueltas a las siguientes generaciones. 'Lo mejor que uno puede hacer por un hijo es dedicarse a uno mismo. Sanar. Hacer terapia. Resolver las cosas pendientes para no repetir patrones...La mayoría de problemas que sufre la gente hoy en día vienen de su niñez. Entonces entiendes la importancia tan grande que tienes como mamá'.

Cuando la familia se convirtió en prioridad

Aunque la actuación fue durante muchos años el centro de su vida, hubo un momento en que el orden de prioridades cambió. Desde muy joven supo que quería dedicarse a actuar. Después de descubrir su pasión por el teatro en el colegio y ganar un concurso intercolegial de actuación, decidió prepararse y viajar a Argentina para estudiar actuación, clown y expresión corporal. Allí comenzó una etapa de formación intensa que consolidó su vocación artística.

Sin embargo, la llegada de la maternidad transformó su perspectiva. 'Antes la actuación era mi vida por completo. Hoy ya no es mi prioridad'. A lo largo de los años recibió oportunidades como proyectos fuera del país que implicaban largas ausencias. Su respuesta fue clara. 'No me pienso ir un mes y medio a ningún lado. Mi prioridad actual es mi familia'.

Pero lejos de vivirlo como una renuncia, lo describe como una elección consciente. Una decisión alineada con la vida que realmente deseaba construir.

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El poder de hacer reír

Pese a haber reducido su presencia en pantalla durante algunos años, existe un personaje capaz de hacerla volver una y otra vez: La Cococha. Hablar de este personaje es hablar de una época de oro de la televisión ecuatoriana. Su interpretación en ‘La novela del Cholito’ la convirtió en una de las actrices más recordadas de su generación y le abrió las puertas a una trayectoria marcada por el humor.

$!Marcela habla sobre su balance entre la actuación, el bienestar y la familia.

Pero para Marcela el valor de esos personajes va mucho más allá del entretenimiento. 'Me divierto muchísimo haciéndola. Es terapia para mí'. Lo que más la conmueve, sin embargo, son las historias que ha escuchado de quienes encontraron compañía en sus personajes durante momentos difíciles.

Recuerda especialmente a personas que atravesaban tratamientos médicos complejos y que encontraban alivio en las risas que provocaban programas como ‘El Cholito’ o ‘Tres Familias’. 'Qué maravilla poder alegrar a la gente. Ya demasiado drama vive uno hoy en día'. Tal vez por eso afirma que volvería a interpretar a La Cococha cuantas veces fuera necesario.

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Una vida construida desde los hábitos

Detrás de la tranquilidad que transmite existe una rutina sostenida durante años. Se levanta a las cinco de la mañana para entrenar. Practica ejercicios de fuerza, asiste a clases de pilates, cuida su alimentación y dedica tiempo diario a la meditación.

'No siempre estoy bien, no siempre estoy positiva. Pero trabajo para revertirlo'. Esa es una de las técnicas más interesantes que comparte, que el bienestar no consiste en sentirse bien todo el tiempo, sino en desarrollar herramientas para regresar al equilibrio cuando aparecen momentos difíciles.

Para ella, la mente funciona como cualquier otro músculo. 'Si queremos sentirnos bien, tenemos que trabajar nuestra mente todos los días'. Por eso recomienda dedicar al menos cinco minutos diarios a la meditación, la visualización o simplemente al silencio.

También practica el agradecimiento consciente cada mañana y busca alimentar su mente con contenido que la inspire cuando detecta pensamientos negativos. 'Escucho podcasts, meditaciones o personas que me ayudan a cambiar mi energía, como la especialista en psiquiatría Marian Rojas Estapé'.

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La empresaria detrás de la actriz

Durante los años en los que estuvo alejada de la televisión también exploró nuevas facetas profesionales. Junto a una socia española creó Healthy Beauty, una empresa enfocada en productos relacionados con el bienestar y el cuidado integral, que actualmente importa desde España un inhibidor de carbohidratos, grasas y calorías hecho a base de ingredientes 100% naturales.

$!'Mi prioridad es mi familia': Ruete reflexiona sobre sus nuevos proyectos y el valor del trabajo interior.

El proyecto nació de una convicción muy personal: la importancia de cuidar el cuerpo de manera consciente y natural. Y actualmente trabaja en la expansión de la marca y en nuevos proyectos relacionados con biohacking y salud preventiva. Además, se encuentra desarrollando un curso online donde planea compartir herramientas para gestionar la ansiedad, fortalecer la autoestima, trabajar metas personales y cultivar hábitos saludables.

El amor como compañero de camino

Cuando habla de su esposo, Francisco Negri, la sonrisa aparece de inmediato. 'Me tocó uno demasiado bueno', dice sin dudar. Lo describe como un compañero presente, generoso y comprometido con sus proyectos. Alguien que la apoya en cada nueva iniciativa y que ha construido junto a ella una relación basada en el respeto y el acompañamiento mutuo. 'Me ayuda, me apoya cien por ciento. Soy muy bendecida con el hombre que conocí'.

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La vida pasa más rápido de lo que creemos

Hacia el final de la conversación, le preguntamos qué le diría a aquella joven de 20 años que comenzaba a grabar sus primeros personajes. La respuesta es sencilla. 'No cambiaría nada'. No habla de errores, arrepentimientos ni decisiones distintas. Afirma que después de todo lo vivido, lo único que le diría a aquella versión más joven de sí misma es 'que disfrute la vida porque pasa volando'.

Y mientras muchos siguen recordándola por los personajes que hicieron reír al país, Marcela Ruete ha encontrado una versión mucho más profunda de sí misma lejos de los reflectores. Una mujer que eligió priorizar a su familia, cuidar su mente, fortalecer su espíritu y construir una vida alineada con aquello que realmente considera importante. Y asegura que, si algo espera que las lectoras se lleven de esta conversación, es precisamente esa invitación. Detenerse. Escucharse. Y recordar que, a veces, la felicidad comienza cuando encontramos el camino de regreso hacia nosotros mismos.