Un estudio de investigadores de Londres y Tohoku mostró que la capacidad de distinguir sonidos puede influir tanto como la práctica en el aprendizaje de un segundo idioma. La audición es fundamental para reconocer sonidos de otra lengua, y los estudiantes con mejor capacidad para captar diferencias mínimas entre tonos identifican con mayor precisión las vocales nuevas del inglés.
El hallazgo cuestiona la creencia de que el éxito depende solo de la práctica.
Cómo se midió la agudeza auditiva
En el primer experimento, 140 estudiantes universitarios de Tokio participaron en dos pruebas breves en línea con audífonos. En la primera, escucharon tonos simples, parecidos a zumbidos y sin semejanza con una voz humana, y debían identificar cuál era ligeramente más alto.
Tras cada respuesta correcta, la diferencia entre los tonos se reducía en incrementos progresivos hasta establecer el umbral mínimo que cada estudiante podía detectar.
En la segunda prueba, escuchaban palabras grabadas como «mad» y «mud», dos vocales que no existen en el idioma japonés, y debían elegir cuál habían oído. Los hablantes nativos de inglés británico respondieron correctamente casi todas las veces, mientras que los aprendices japoneses alcanzaron una precisión promedio de aproximadamente 70%, con variaciones considerables entre individuos.
La agudeza auditiva supera la experiencia previa
Los investigadores recopilaron información sobre las clases de inglés, las conversaciones semanales, el tiempo vivido en el extranjero, las lecciones de pronunciación y el entrenamiento musical de cada participante. Incluso después de tener en cuenta esos factores, los estudiantes que distinguían mejor los tonos identificaban las vocales con mayor exactitud.
Un segundo grupo de 67 estudiantes, evaluado en persona, mostró el mismo patrón. Aunque la experiencia en el extranjero y las lecciones de pronunciación también influían, la agudeza auditiva tuvo una importancia comparable. Los investigadores reconocieron que el estudio se limitó a un único par de idiomas.
Según Kazuya Saito-Van Poeteren, autor principal del estudio del UCL Institute of Education, esto explica por qué la práctica adicional no rinde de la misma manera para todos. En entrevista al Earth, señaló que dos personas pueden recibir una entrada de idioma muy similar, pero sus cerebros pueden procesar esa información de manera muy diferente.
El cerebro procesa los sonidos de forma distinta
En el segundo experimento, los investigadores colocaron a 67 estudiantes en un escáner cerebral de una universidad de Sendai, Japón, durante aproximadamente 20 minutos. Les pidieron que determinaran si dos sonidos eran iguales o diferentes.
La mitad de los pares eran palabras en inglés como «mad» y «mud»; la otra mitad eran los tonos de zumbido que ya habían escuchado en la prueba anterior.
Casi todas las respuestas fueron correctas, e lo que cambió fue la actividad cerebral detrás de ellas. Los estudiantes con menor agudeza auditiva mostraban mayor actividad en una región del cerebro que planifica los movimientos del habla y rastrea cómo se siente el lenguaje en la boca. Quienes tenían mejor audición dependían menos de esas áreas.
Saito-van Poeteren señaló al Earth que los estudiantes con mejor audición procesaban los sonidos del habla como sonidos ajenos al lenguaje. Lo que evitaba que su sistema de sonidos nativos se impusiera de inmediato sobre lo que escuchaban.
El descubrimiento vincula esta capacidad auditiva con investigaciones previas que han mostrado que los niños con mejor audición también adquieren su lengua materna con mayor facilidad.













