El mundo de la robótica no deja de sorprendernos. En 2026, un equipo de ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) ha desarrollado un innovador robot-pájaro, capaz de volar y nadar. Este avance, documentado en la revista Science, promete transformar el futuro de los drones autónomos.
El robot, que pesa menos de 300 gramos, imita el comportamiento de aves buceadoras como frailecillos y gaviotas. Su diseño combina la flexibilidad necesaria para moverse en el agua y la rigidez requerida para volar. Probado exitosamente en un tanque y en el lago Lemán, en Suiza, el sistema funciona sin asistencia externa para impulsarse.
Innovación en movimiento
El principal desafío fue adaptar el mecanismo para operar en agua, sustancialmente más densa que el aire. Para lograrlo, los ingenieros se inspiraron en las aves buceadoras. Descubrieron que una estructura flexible podría reducir la amplitud del aleteo en agua sin perder eficacia en el aire.
El robot cuenta con un fuselaje central y dos alas flexibles, fabricadas con membranas recubiertas de nanopartículas hidrófobas destinadas a expulsar el agua eficientemente. Un motor eléctrico impermeable transforma el movimiento del motor en el batido de las alas, permitiendo una transición suave entre nadar y volar.
El secreto de su éxito
Para salir del agua, el robot debe acercarse a la superficie con un ángulo de 70 grados. Este detalle evita que las alas golpeen el agua al despegarse, permitiendo una transición fluida. Además, la cola orientable ayuda a estabilizar y dirigir el robot en ambos entornos.
Los investigadores crearon diferentes juegos de alas intercambiables, determinando finalmente que aquellas de tamaño intermedio proporcionan el mejor equilibrio entre flexibilidad y resistencia. Bajo el agua, el robot alcanza velocidades de casi 1 m/s, mientras que en el aire puede llegar a 6 m/s, manteniendo una frecuencia de cinco aleteos por segundo.
Futuro prometedor para drones híbridos
Este desarrollo no solo representa un avance tecnológico, sino que también abre la puerta a nuevas aplicaciones para drones autónomos en múltiples entornos. La capacidad de operar eficientemente en diferentes medios podría revolucionar sectores como la investigación científica, la vigilancia y el rescate.
En este año de 2026, la tecnología sigue evolucionando a pasos agigantados. El robot-pájaro desarrollado por MIT y EPFL simboliza un salto hacia el futuro de los vehículos autónomos, expandiendo los horizontes de lo que es posible en la robótica.
Con la creación de este singular robot, los próximos pasos incluirán ajustes y mejoras para ampliar su aplicación y así, continuar desafiando las fronteras de la ciencia y la ingeniería. Esta dualidad de capacidades, tanto aire como agua, allana el camino para un mundo donde los límites del entorno ya no son obstáculos.













