En medio de una ola de calor, algunos residentes de París han recurrido a una solución sencilla y económica para intentar reducir el calor dentro de sus hogares: cubrir las ventanas con papel de aluminio.
La práctica busca disminuir la cantidad de radiación solar que entra en las viviendas y, con ello, evitar que las habitaciones se calienten en exceso durante los momentos de mayor exposición al sol.
Aunque se trata de una medida casera y temporal, este tipo de recurso ha ganado atención en un contexto de temperaturas elevadas y episodios de calor cada vez más frecuentes en Europa.
¿Cómo funciona el papel de aluminio en las ventanas?
El papel de aluminio tiene una superficie reflectante que puede devolver parte de la radiación solar que incide sobre ella.
Cuando se coloca correctamente en una ventana, puede contribuir a reducir la entrada de calor, especialmente cuando recibe luz solar directa durante varias horas.
Para utilizarlo, se puede cortar el papel según el tamaño de la ventana y fijarlo de manera que la superficie reflectante quede orientada hacia el exterior. Es importante evitar métodos de instalación que puedan dejar residuos difíciles de retirar o dañar el marco o el cristal.

Otras alternativas para reducir el calor
Existen otras opciones para disminuir la entrada de radiación solar. Persianas, cortinas térmicas, estores exteriores y otros sistemas de sombreado pueden ser más adecuados para bloquear el sol durante las horas de mayor intensidad.
También es recomendable mantener cerradas las ventanas y persianas cuando el exterior está más caliente y ventilar la vivienda cuando la temperatura exterior desciende.
En resumen, cubrir las ventanas con papel de aluminio puede ser una alternativa económica para reducir parte de la radiación solar que entra en una habitación. Se trata de una medida complementaria que puede resultar útil durante episodios puntuales de calor.













