Un ecosistema coralino que durante décadas se consideró muerto ha vuelto a llamar la atención de los científicos frente a las costas de Benín, en el golfo de Guinea.
La estructura había sido registrada durante investigaciones realizadas en 1963 y 1964, pero su estado ecológico permaneció desconocido y se asumió que los corales estaban muertos.
Más de seis décadas después, un nuevo equipo regresó a la zona con tecnologías de exploración submarina y confirmó la presencia de comunidades coralinas vivas a unos 54 metros de profundidad.
El misterio de los corales ocultos
Los primeros registros procedían de estudios destinados principalmente a analizar el fondo marino y las zonas de interés para la pesca.
En aquella época, los investigadores detectaron estructuras compatibles con formaciones coralinas a profundidades de entre 52 y 56 metros, pero no contaban con las herramientas necesarias para observar directamente las comunidades.
A partir de esos registros históricos, el equipo del proyecto COREB decidió investigar nuevamente el área durante 2025. Entre abril y mayo, los científicos realizaron 35 recorridos con sonar de barrido lateral y cubrieron una distancia acumulada de aproximadamente 11,5 kilómetros.
Exploración a 54 metros de profundidad
El sonar permitió identificar dos zonas con estructuras de fondo rocoso que destacaban en medio de un lecho marino predominantemente arenoso.
Los puntos más prometedores fueron examinados posteriormente mediante un dron submarino y un sistema de cámaras diseñado para realizar observaciones a gran profundidad.

Las imágenes confirmaron la presencia de comunidades de coral vivas sobre sustratos rocosos. Sin embargo, los investigadores aclaran que no se trata de un arrecife continuo formado principalmente por corales pétreos.
El ecosistema está dominado por octocorales y presenta características propias de un jardín de coral mesofótico, con colonias distribuidas en diferentes áreas del fondo marino.
Un ecosistema todavía poco conocido
Las observaciones permitieron identificar al menos seis morfotipos de octocorales y dos grupos de corales negros. Además, las cámaras registraron ocho especies de peces asociadas a estas comunidades, algunas de las cuales utilizaban las estructuras coralinas como refugio o zona de alimentación.
El hallazgo es relevante porque los ecosistemas coralinos mesofóticos de la costa occidental africana siguen estando poco estudiados.
En el caso de Benín, se trata de la primera evidencia visual confirmada de comunidades coralinas mesofóticas vivas en su plataforma continental y, según los investigadores, del primer registro documentado de este tipo en la plataforma continental del golfo de Guinea.
Aun así, gran parte de la zona permanece sin explorar. Los científicos señalan que todavía es necesario realizar nuevos mapas acústicos, estudios cuantitativos y muestreos físicos para determinar la extensión, composición y relevancia ecológica de estas comunidades.
El descubrimiento revela que estas comunidades coralinas pudieron permanecer activas durante décadas sin haber sido documentadas. El hallazgo también pone de manifiesto cuánto queda por conocer sobre los ecosistemas marinos de las profundidades del golfo de Guinea.













