En septiembre de 2025, pescadores filipinos recuperaron del mar un dron submarino de origen chino de 3,6 metros de longitud en aguas cercanas a Barangay Barangonan, en Linapacan, provincia de Palawan.
El hallazgo generó preocupación entre las autoridades debido a la posibilidad de que se estén realizando actividades de recopilación de datos marinos sin autorización en aguas filipinas.
Tras ser recuperado, el dispositivo fue entregado a la Guardia Costera de Filipinas (PCG), que inició una investigación para determinar su origen, propósito y posibles implicaciones para la seguridad marítima.
¿Un dispositivo de investigación o vigilancia?
El aparato fue encontrado durante una jornada de pesca y estaba equipado con un sensor CTD (Conductividad, Temperatura y Profundidad), una tecnología utilizada habitualmente para recopilar información oceanográfica.
Además, varias inscripciones en chino halladas en el equipo apuntan a un posible origen chino, aunque las autoridades aún no han confirmado oficialmente su procedencia ni su misión.
Los investigadores señalaron que el dron presentaba signos de corrosión en algunas de sus partes metálicas, lo que sugiere que permaneció sumergido durante un período prolongado.
Hallazgos similares
No es la primera vez que las autoridades filipinas se enfrentan a este tipo de descubrimientos. Desde 2022, varios dispositivos similares han sido encontrados en distintas zonas del país, entre ellas Pasuquin e Ilocos Norte.
En algunos casos, análisis técnicos de componentes internos, como baterías y sistemas de comunicación, han revelado vínculos con fabricantes chinos, alimentando las sospechas sobre posibles operaciones de recopilación de datos en la región.
Investigación en curso
La Guardia Costera de Filipinas reiteró su compromiso con la protección de los recursos marítimos y la seguridad de las comunidades costeras.
Mientras continúan las investigaciones, las autoridades han solicitado a pescadores y residentes que informen de inmediato sobre cualquier objeto inusual encontrado en el mar para facilitar su análisis.
El caso ha reavivado el debate sobre la presencia de dispositivos submarinos no identificados en aguas del sudeste asiático y la necesidad de reforzar los mecanismos de vigilancia marítima.









