Un proyecto de energía solar en el archipiélago de Fernando de Noronha prevé talar aproximadamente 10.000 árboles para instalar 30.000 paneles solares.
La iniciativa Noronha Verde, ejecutada por Neoenergia, busca reemplazar la generación de electricidad con diésel por fuentes renovables en la isla, con una inversión de 350 millones de reales. Los residentes del archipiélago han manifestado su preocupación por los posibles impactos ambientales.
El proyecto ocupa un área total de 23 hectáreas, de las cuales 16 contemplan la eliminación de vegetación. Según la comunidad, esa extensión podría destinarse a la construcción de viviendas para la población local, una necesidad apremiante en la isla.
Advertencias sobre la fragilidad del suelo
Domício Cordeiro, ingeniero agrónomo con doctorado en Ciencias del Suelo, nacido en la isla y administrador de Fernando de Noronha en los años noventa, advirtió sobre los posibles impactos ambientales del proyecto en declaraciones al G1.
Cordeiro explicó que el suelo del archipiélago es frágil y propenso a la erosión. Por eso, la deforestación acelerará el arrastre de sedimentos hacia los cursos de agua y el océano. La vegetación actúa como un amortiguador natural contra el impacto de las lluvias, reduce la escorrentía y protege el terreno.
Sin esa cobertura vegetal, el suelo será arrastrado durante los períodos de lluvia. Según Cordeiro, el proyecto provocó la muerte de cangrejos y la pérdida de nidos de aves locales, lo que afecta el equilibrio ecológico de la región.
Usos alternativos del territorio en debate
Nino Alexandre Lehnemann, presidente de la Asamblea Popular Noronhense, dijo que el proyecto llegó a la isla ya estructurado, pero que al principio no fue posible dimensionar por completo su impacto visual.
El paisaje ha cambiado: zonas antes cubiertas de vegetación ahora carecen de árboles, lo que altera la identidad del archipiélago, que cuenta con un Parque Nacional y un Área de Protección Ambiental.
Los residentes destacan que esos terrenos podrían emplearse para agricultura, ganadería o construcción de viviendas. Cordeiro explicó que cada hectárea equivaldría aproximadamente a 40 lotes de 250 metros cuadrados, suficientes para albergar a familias que actualmente enfrentan escasez de tierra disponible para construir sus hogares.
Promesas de compensación y energía limpia
Daniel Daibert, superintendente de Medio Ambiente de Neoenergia, dijo que la isla consume 10 millones de litros de diésel al año para generar electricidad, una dependencia que el proyecto solar busca eliminar.
El proyecto cuenta con autorización de la Administración de Fernando de Noronha, de la Agencia Estatal de Medio Ambiente (CPRH) y del Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad.
La empresa señala que realizará una compensación ambiental mediante la producción de 20.000 plántulas de especies nativas. Con las que plantará el doble de árboles de los que serán eliminados en áreas definidas por la CPRH y el ICMBio.
Daibert también dijo que el 55 por ciento de las especies existentes en el territorio correspondía a especies exóticas, consideradas nocivas para el medio ambiente, y que serían reemplazadas por flora nativa.













