Durante años, quienes prefieren dormir hasta más tarde fueron asociados con la falta de disciplina o productividad.
Sin embargo, una investigación científica sugiere que esta característica podría estar relacionada con determinados aspectos del pensamiento creativo.
Un estudio, publicado en la revista científica Personality and Individual Differences, analizó a 120 personas de entre 19 y 76 años para investigar la relación entre los cronotipos y las habilidades cognitivas.
Los resultados mostraron que quienes presentaban una mayor tendencia a los horarios nocturnos obtuvieron mejores resultados en algunas pruebas relacionadas con la creatividad.
¿Qué descubrió el estudio?
Los investigadores analizaron los llamados cronotipos, que representan las preferencias naturales de cada persona respecto de los horarios de sueño y actividad.
Mientras algunas personas se sienten más activas durante las primeras horas del día, otras alcanzan su mayor nivel de energía y concentración por la tarde o la noche. Estos últimos suelen ser conocidos como “búhos”.
En el estudio, las personas con una mayor inclinación hacia el cronotipo vespertino presentaron mejores resultados en algunos componentes del pensamiento creativo, especialmente en fluidez, flexibilidad y originalidad.
Estas capacidades permiten generar distintas ideas, encontrar alternativas y plantear nuevas soluciones frente a un problema.
¿Por qué podría existir una relación con la creatividad?
Una posible explicación está relacionada con el pensamiento divergente, un proceso que permite explorar diferentes respuestas ante una misma situación.
Los investigadores señalan que las personas con tendencia nocturna podrían tener mayor facilidad para generar ideas y formular alternativas.
Un estudio anterior, realizado en 2007 con 1.254 estudiantes universitarios, también había encontrado una asociación entre el cronotipo vespertino y un estilo de pensamiento más divergente.
Levantarse tarde no significa ser perezoso
El estudio también cuestiona la idea de que una persona que tiene dificultades para levantarse temprano sea menos productiva.
El rendimiento puede variar según el momento del día. Alguien que tiene poca energía durante las primeras horas de la mañana puede alcanzar un mejor desempeño por la tarde o la noche, cuando su organismo está más preparado para mantenerse activo.
Por eso, el horario en el que una persona prefiere dormir o realizar sus actividades no debería utilizarse, por sí solo, para determinar su nivel de disciplina o productividad.
Además, tener un cronotipo nocturno no significa dormir poco. La falta de sueño y los horarios irregulares pueden perjudicar la concentración, el estado de ánimo y el rendimiento, independientemente de las preferencias naturales de cada individuo.
En conclusión, la investigación no demuestra que todas las personas que se levantan tarde sean más creativas. Lo que encontró fue una relación entre la tendencia vespertina y determinados componentes de la creatividad, lo que ayuda a cuestionar la idea de que madrugar sea sinónimo de mayor productividad.












