Los cielos ofrecen una nueva perspectiva de la Tierra. Un satélite de la NASA, en colaboración con el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia, registró las mayores olas oceánicas jamás vistas desde el espacio. Este fenómeno tuvo lugar en el Océano Pacífico Norte durante la tormenta Eddie en 2024. Las olas alcanzaron alturas impresionantes, comparables a un edificio de seis pisos.
Tecnología innovadora desvela secretos del océano
El 21 de diciembre, el satélite SWOT capturó estas gigantescas olas. Diferente de sus predecesores, este satélite puede crear imágenes bidimensionales del agua. Esto permite medir no solo la altura de las olas, sino también su dirección, longitud y comportamiento durante tempestades severas. Este avance ofrece una visión más detallada del océano, algo que satélites anteriores no podían lograr.
Desde los años 90, diversas misiones espaciales han observado los océanos. Sin embargo, pocas coincidieron con el epicentro de las tormentas en su máximo apogeo. Eddie demostró ser una excepción, proporcionando a los investigadores información inédita sobre la dinámica marina en condiciones extremas.
Comprendiendo el fenómeno del marullo
Las olas registradas, que promediaron unos 19,7 metros, fueron destacadas no solo por su tamaño, sino por lo que representan. Esta «altura significativa» considera el promedio de las mayores formaciones durante la tormenta. Si bien algunas olas aisladas superaron los 30 metros, solo se registraron aquellas que representaban el comportamiento general del océano.
Además de las olas, la tormenta causó estragos en zonas costeras desde Canadá hasta Perú. Después de que los vientos amainaron, el fenómeno conocido como «marullo» continuó llevando estas olas a distancias sorprendentemente largas, viajando hasta 24 mil kilómetros a través del océano.
Impacto en la ciencia y la navegación
El registro de estas olas masivas no solo es impresionante, sino crucial para la ciencia y la navegación. Comprender cómo se forman y viajan las ondas puede ayudar a predecir desastres naturales y guiar a los barcos de forma segura a través de los océanos más hostiles. Hasta ahora, muchos satélites luchaban por registrar estos fenómenos con precisión, pero la llegada de tecnologías como la del SWOT cambia el juego.
La capacidad de este satélite para recorrer el centro de la tormenta Eddie proporcionó una oportunidad única para estudiar la interacción entre el viento y el agua en situaciones extremas. Este tipo de información es valiosa para mejorar modelos climáticos y aumentar la seguridad marítima.
En conclusión, el uso de tecnologías avanzadas como el satélite SWOT ha permitido capturar y entender mejor las mayores olas jamás registradas en el océano desde el espacio. Este hito no solo enriquece el conocimiento sobre el comportamiento del mar en situaciones extremas, sino también abre nuevas oportunidades para la investigación científica y la seguridad naval en los próximos años.













