Donald Trump anunció este jueves que Estados Unidos y China no frenarán el avance de la inteligencia artificial, a la que llamó «superinteligencia». El anuncio se produjo durante la visita oficial de Xi Jinping a Washington, la primera en más de una década, y marca un giro en la diplomacia tecnológica global.
Trump informó en Truth Social que ambas potencias comparten el objetivo de mantener el ritmo de innovación sin restricciones, con el Departamento de Justicia como salvaguarda del proceso. China confirmó ese jueves un primer contacto con Estados Unidos sobre inteligencia artificial dentro del mecanismo de consultas para la tregua comercial.
Pero no confirmó formalmente su extensión hasta el 10 de enero, como anunció el secretario de Comercio estadounidense, Scott Bessent. La declaración pública de alineamiento con Pekín sorprende en un contexto de rivalidad tecnológica que ha marcado los últimos años entre ambas naciones.
El acuerdo inesperado sobre innovación sin frenos
Trump dejó explícita la intención compartida de no desacelerar lo que considera el avance más transformador del siglo. Días antes, argumentó que frenar el crecimiento de la inteligencia artificial sería un error estratégico que debilitaría la posición global de Estados Unidos y comparó su potencial con la Revolución Industrial e Internet.
Ambos países plantean mantener el ritmo de desarrollo sin frenos, con el Departamento de Justicia como mecanismo de salvaguarda. Según Trump, Estados Unidos lidera actualmente en capacidades de inteligencia artificial frente a China y al resto del mundo.
El contexto de rivalidad y restricciones tecnológicas
Washington lidera actualmente en capacidades de inteligencia artificial, mientras que Beijing enfrenta limitaciones severas para acceder a chips avanzados, lo que complica su competencia con empresas estadounidenses. En mayo, ambas potencias acordaron establecer un canal intergubernamental sobre inteligencia artificial, pero el diálogo apenas ha progresado.
Estados Unidos propuso un mecanismo para notificar incidentes relacionados con esos sistemas, iniciativa a la que China aún no ha respondido formalmente.
La tregua comercial que facilitó el diálogo
La tregua comercial, que vence el 10 de noviembre, ha permitido contener parte de la escalada arancelaria y suspender restricciones en sectores como las tierras raras y los productos de alta tecnología. Esa estabilidad relativa facilitó que la inteligencia artificial emergiera como eje de negociación entre las potencias.
Beijing enfrenta limitaciones severas para acceder a chips avanzados, lo que complica su competencia con empresas estadounidenses y contrasta con el mensaje de no frenar el desarrollo conjunto. Con esta base, ambos países encontraron espacio para explorar una cooperación inesperada en el campo que define la próxima década de competencia tecnológica global.













