El telescopio espacial James Webb ha permitido obtener una visión más detallada de la población estelar de algunas galaxias lejanas.
Un estudio publicado en Nature Astronomy analizó nueve galaxias masivas y quiescentes y encontró una proporción de estrellas de baja masa mayor de la esperada. Estas estrellas son difíciles de detectar directamente porque su brillo es mucho menor que el de las estrellas más masivas.
El hallazgo sugiere que algunas galaxias del universo temprano podrían haber acumulado mucha más masa estelar de lo estimado hasta ahora.
Cómo detectaron las estrellas menos luminosas
Los astrónomos utilizaron espectros obtenidos con el James Webb y los combinaron con observaciones del Very Large Telescope.
Este análisis permitió estudiar características de la luz procedente de las poblaciones estelares y estimar la presencia de estrellas de menor masa.

Hasta ahora, las estimaciones de masa de las galaxias lejanas se basaban en parte en la suposición de que la distribución de masas de sus estrellas era similar a la de la Vía Láctea. Los nuevos resultados cuestionan esa hipótesis.
Galaxias que podrían ser más masivas
Los investigadores encontraron un exceso de estrellas de baja masa en las nueve galaxias estudiadas. En el caso de la galaxia más antigua de la muestra, los resultados indican una distribución especialmente rica en este tipo de estrellas.
Según el estudio, si las primeras galaxias consideradas “imposiblemente tempranas” también presentaban una distribución similar, su masa estelar podría haber sido hasta cuatro veces mayor de lo estimado anteriormente.
¿Qué cambia este descubrimiento?
El hallazgo podría tener consecuencias para los modelos de formación y evolución de las galaxias. Si la distribución de masas de las estrellas varía a lo largo del tiempo cósmico, algunas estimaciones sobre la cantidad de materia presente en las primeras galaxias tendrían que ser revisadas.
Los investigadores señalan que todavía son necesarias más observaciones para determinar hasta qué punto este fenómeno es común.
Aun así, el estudio muestra cómo el James Webb y otros observatorios pueden revelar componentes de las galaxias que permanecían difíciles de detectar.











