Astrónomos observaron por primera vez el nacimiento de un sistema planetario alrededor de la estrella joven HOPS-315, ubicada en el desierto de Atacama, en Chile. El hallazgo identifica los primeros componentes químicos que dan origen a nuevos planetas a partir de gas y polvo interestelar.
El disco de gas y polvo que rodea a HOPS-315 —denominado disco protoplanetario— comienza a transformarse. En él, partículas microscópicas de silicato se aglomeran y solidifican, formando núcleos que con el tiempo se convertirán en planetas rocosos.
Dos telescopios revelan el fenómeno cósmico
El radiotelescopio ALMA capturó emisiones de radio que muestran la densidad del material alrededor de la estrella en formación. El telescopio espacial James Webb, por su parte, analizó la radiación infrarroja emitida por las estructuras gaseosas y permitió identificar los componentes químicos del polvo circundante.
Los datos de ambos instrumentos permitieron documentar por primera vez cómo los minerales de silicato pasan del estado gaseoso al sólido, e el proceso de solidificación apenas comienza.
Cómo nacen los planetas rocosos
Las bajas temperaturas en el disco provocan que los gases de silicato se condensen en pequeños granos sólidos. Esas partículas chocan continuamente entre sí, fusionándose bajo la influencia de la gravedad y formando fragmentos cada vez más grandes.
Con el tiempo, la gravedad intensifica la unión de los fragmentos minerales. Así se forman estructuras mayores que cambian la dinámica orbital del sistema. Este proceso de aglomeración es el primer paso hacia la formación de cuerpos planetarios que orbitarán la estrella central.
Atacama: el observatorio del universo
El desierto de Atacama reúne condiciones favorables para la astronomía de precisión. Su elevada altitud y clima seco reducen la interferencia del vapor de agua atmosférico, que puede distorsionar las observaciones astronómicas.
El Observatorio Europeo del Sur opera en la región equipos sensibles que captan señales débiles del espacio distante. Estos equipos permiten a los científicos registrar fenómenos cósmicos que serían imposibles de detectar desde otros lugares del planeta. Este es el primer proceso de este tipo observado en un disco protoplanetario fuera de nuestro Sistema Solar.













