Un hallazgo ha revelado la existencia de un extenso corredor de esqueletos de ballenas en las profundidades del océano Índico.
Científicos de la Academia China de Ciencias identificaron este conjunto de restos fósiles y carcasas de cetáceos que se extiende a lo largo de 1.200 kilómetros en la denominada Zona Diamantina.
El descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre los ecosistemas de aguas profundas, sino que también ofrece nuevas pistas sobre la evolución de las ballenas a lo largo de millones de años.
Un oasis en las profundidades marinas
La investigación identificó 485 sitios con restos de cetáceos y cinco caídas de ballenas activas, es decir, carcasas que han llegado al fondo oceánico y continúan sosteniendo vida marina.
En un entorno donde los nutrientes son escasos, estos restos funcionan como auténticos oasis biológicos. A profundidades de entre 4.625 y 6.789 metros, los científicos encontraron comunidades de organismos que dependen de estas fuentes de alimento para sobrevivir, entre ellos gusanos, moluscos y bacterias especializadas.

Fósiles que revelan la historia del pasado
El análisis isotópico de 33 fósiles permitió datar los restos entre 120.000 años y 5,26 millones de años de antigüedad. Entre los hallazgos destaca un ejemplar del género Pterocetus, una antigua ballena bicuda.
Los resultados indican que las caídas de ballenas forman parte de este ecosistema desde al menos el Plioceno, una época en la que el clima global era considerablemente más cálido que en la actualidad.
El impacto de un corredor submarino milenario
Además de su relevancia para la paleontología y la biología marina, el descubrimiento desafía algunas ideas previas sobre los ecosistemas de aguas profundas.

La presencia de especies modernas de ballenas junto a restos mucho más antiguos sugiere conexiones evolutivas que aún no se comprenden por completo.
Asimismo, este corredor amplía en más de 2.500 metros el rango de profundidad conocido para este tipo de ecosistemas asociados a las caídas de cetáceos.
Los investigadores continúan analizando la información recopilada con el objetivo de comprender mejor la historia de este singular hábitat.
Los resultados podrían aportar nuevas claves sobre la evolución de la vida marina y sobre la forma en que estos ecosistemas responden a los cambios climáticos a largo plazo.









