Antonio Ubilla y el duro diagnóstico de Ecuador en el Mundial 2026: "El fútbol premia a los mejores, no a los milagros"

Ubilla, estadístico ecuatoriano, analiza las falencias de una selección que, a su juicio, celebró antes de competir y terminó enfrentándose a la realidad del Mundial.

Estadístico, historiador y una de las voces más respetadas del análisis futbolístico ecuatoriano, Antonio Ubilla observa el Mundial desde la perspectiva de los datos y la memoria. Mientras la decepción se instala alrededor de la selección, advierte que el problema no es un partido aislado, sino una suma de expectativas desbordadas y diagnósticos equivocados.

Tras la derrota ante Costa de Marfil y el empate sin goles frente a Curazao, Ecuador quedó al borde de la eliminación. Para Ubilla, la decepción es comprensible, aunque no responde a una única causa ni a un solo responsable.

No sé si es vergüenza terminar un partido del campeonato mundial empatando sin goles. Es un resultado que decepciona, pero que no tiene un solo responsable”.

El estadístico cree que el problema más evidente estuvo en la incapacidad para transformar la posesión en peligro real.

"Muchos hablan de 15 remates al arco, pero las dos únicas ocasiones claras fueron de Enner Valencia. Dos veces salvó el arquero, las demás fueron tiros que un arquero de oficio debe controlar”.

“Valencia es el único goleador que tiene Ecuador y no estuvo en una noche de acierto. Cuando eso pasa, el equipo se queda sin respuestas”.

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Más allá de los resultados, Ubilla considera que el país construyó una narrativa excesivamente optimista alrededor de la selección. El entusiasmo colectivo terminó convirtiéndose en una celebración prematura. “Ecuador celebró desde mucho antes y no tenía por qué hacerlo”.

Recuerda cómo el sorteo mundialista fue recibido como una garantía de éxito. “Cuando se da el sorteo casi llenaron las calles a aplaudir porque tocó Curazao y Costa de Marfil. Después llegaron los discursos de la mejor defensa del mundo, la generación dorada y los 19 partidos invictos”.

La realidad es que nunca hemos ganado algo. Desde el 2001 no le ganamos a un país sudamericano en Copa América”.

Y añade una reflexión que considera fundamental: “No nos adjudiquemos triunfos que no nos corresponden. El PSG no es de Pacho ni el Arsenal es de Hincapié. Son jugadores importantes en esos clubes, pero los títulos pertenecen a esos equipos”.

Ubilla también cuestiona el rol de parte de la prensa durante el proceso mundialista. A su juicio, muchos comunicadores abandonaron la distancia crítica para involucrarse emocionalmente con la selección. “La pasión atropella a la razón”.

El historiador recuerda a figuras emblemáticas del periodismo ecuatoriano como Guillermo Valencia León, Ricardo Chacón o Mauro Velásquez, convencido de que habrían reaccionado de forma distinta. “No me imagino a Mauro o a Guillermo saliendo casi a llorar por un resultado”. Y profundiza su crítica. "La prensa no es un hincha más. La prensa tiene que ser objetiva, tiene que ser reflexiva. Puede desear íntimamente que gane Ecuador, pero si no sucede no puede actuar como un aficionado".

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"El fútbol premia a los mejores, no a los milagros", sentencia el arquitecto Ubilla. Sostiene que el fútbol es mucho más lógico de lo que suele creerse. Las sorpresas existen, pero rara vez alteran el orden general. "El fútbol es uno de los deportes que más lógica tiene en sus resultados". Para explicarlo recurre a la historia. “Estados Unidos le ganó a Inglaterra en 1950, Corea del Norte eliminó a Italia en 1966. Son excepciones que todos recuerdan precisamente porque son excepciones”.

La conclusión es contundente. "Los campeonatos mundiales terminan ganándolos casi siempre los mejores equipos, los que tienen los mejores jugadores". También relativiza la idea de la justicia divina en el deporte. "El que hace bien las cosas, se prepara, trabaja y tiene disciplina, normalmente termina obteniendo resultados. Esa es la verdadera justicia del fútbol".

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A pesar de la decepción, Ubilla no considera que todo esté perdido. Ecuador llega obligado a sumar ante Alemania, aunque el escenario es mucho más complejo de lo que parecía semanas atrás. "Yo sí tenía el convencimiento de que Ecuador iba a tener al menos cuatro puntos a esta altura". Sobre el duelo definitivo, mantiene cierta cautela. "En condiciones normales Ecuador no debe ganar ese partido". Pero tampoco descarta una sorpresa.

Si Alemania reserva jugadores importantes, podría terminar en un empate. No veo a Ecuador con muchas opciones de ganar, pero los partidos hay que jugarlos”.

La historia aún no está escrita. Para Ubilla, los números siguen siendo fríos, pero el fútbol siempre deja una puerta entreabierta. Aunque sea una puerta pequeña, Ecuador todavía puede intentar atravesarla.