La Selección de Ecuador debutará el sábado 14 de junio, a las seis de la tarde, frente a Costa de Marfil. Será el quinto mundial de la 'Tricolor', un torneo donde solo una vez pudo superar la fase de grupos.
Fue en 2006, exactamente el 25 de junio de ese año, cuando Ecuador enfrentó a Inglaterra en octavos de final de la Copa del Mundo que se disputó en Alemania.
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En ese entonces el equipo dirigido por el colombiano Luis Fernando Suárez perdió uno a cero frente al cuadro inglés, en un partido recordado con gratitud por aficionados, pero que siempre dejó la duda de que quizá la 'tricolor' pudo avanzar más.
En entrevista con Vistazo, Suárez, quien dirigió a Ecuador hasta 2007, asegura que Ecuador es una Selección difícil de enfrentar, que tiene un grupo de jugadores muy serios cuando entran a la cancha. “Esta Selección empezó las eliminatorias con tres puntos menos y terminó segunda en Sudamérica, donde hay tres campeones del mundo”.
Usted ha sido el único entrenador de la Selección Nacional en clasificar al equipo a la segunda fase de una Copa del Mundo, en 2006. ¿Qué se necesita para tener un resultado así?
Comprometerse como equipo, algo que quizá actualmente es mucho más difícil porque hay mucha individualidad, hay mucha más exposición de los jugadores a los medios, y esa situación de protagonismo puede complicar el armado de un grupo. Pero hay que convencer a la gente de que por encima de un resultado individual es mucho mejor uno colectivo. ¿Y cómo se convence? A través de los líderes del grupo, que ellos sean quienes ayuden a convencer a todos de cuál es ese camino a seguir.
Moisés Caicedo, uno de los líderes de la Selección, habló en una entrevista de que no quería ir al Mundial solo a participar, sino que quería ganarlo, que quería ser campeón del mundo.
¿Te soy sincero? Me parece muy bien esa actitud. A veces creemos que solo merecemos las pequeñas cosas, pero en determinado momento es necesario ser atrevido. Eso hacen los que han conseguido cosas importantes: tienen capacidad, pero son atrevidos.
¿Cómo hacer que todos sean” atrevidos”?
No dando órdenes incompletas. Me explico: siempre te planteas objetivos y a veces uno mismo levanta un muro, inconscientemente, de hasta dónde puedes llegar. Eso lo aprendí después, cuando el entrenador de Francia en el Mundial 2006 contó que a sus jugadores les había dicho, desde antes de iniciar el torneo, que ellos jugarían la final, pero se reprochaba no decirles que jugarían la final y la ganarían. Y al final sí llegaron a ese partido, pero lo perdieron. Por eso la importancia de saber qué mensaje alojas en la cabeza de esos líderes, que son quienes deben esparcir también ese pensamiento.
¿A ustedes les pasó eso en los octavos de final del 2006 frente a Inglaterra?
Puede ser. En ese Mundial el objetivo era jugar un cuarto partido y lo cumplimos, llegamos a octavos de final. ¿Pero por qué razón debíamos solo jugar ese cuarto partido? ¿Por qué no un quinto o sexto partido?
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¿Ve a esta Selección ecuatoriana superando lo que hicieron en 2006?
Yo creo que sí. Ecuador es uno de los equipos más incómodos para enfrentar. Cuando tienen la pelota saben lo que deben hacer, saben manejar el partido. No es un equipo que corre sin sentido; son ordenados, sobrios, muy serios dentro de la cancha. Yo lo veo jugando un quinto o sexto partido.
¿Qué factores inciden mucho más en un torneo corto como ese?
Lo que más se necesita es tratar al futbolista como un ser humano normal dentro de una familia. Todos deben saber cuál es el rol que cada uno protagoniza en esa familia. Si bien es cierto que hoy la inteligencia artificial y la big data ayudan mucho, al final el fútbol sigue siendo algo que es impredecible, algo donde se necesita de ingenio, de hacer cosas diferentes para ganar un partido.
Por eso en el fondo creo que sigue siendo importante la relación que el entrenador tenga con el jugador, la forma en que ellos estén compenetrados entre sí, la sinergia que ellos deben tener, el compromiso... Eso no se maneja con números, se maneja desde el corazón, desde la mente.
Además del talento...
Por supuesto, eso es innegable. Pero a veces incluso por los mismos datos que ahora se conocen, los entrenadores coartan el talento de los futbolistas. A veces queremos que los jugadores se acomoden a determinadas instrucciones que da el entrenador, pero creo que debería ser al revés: el entrenador es quien debe tener la plasticidad necesaria para acomodar a cada futbolista, según su talento, en beneficio del equipo.
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Bajo esa mirada, ¿cómo percibe que es esta Selección de Ecuador?
A mí me gusta. Básicamente como lo que veo, entiendo que existe una alta crítica por lo que se hace ofensivamente, pero la verdad es que con lo que hay se ha hecho un montón de cosas buenas. ¿Qué debería existir alguien que le pelee el puesto a Enner o que lo acompañe? Por supuesto, pero todo lo demás me parece que es correcto. Esta Selección empezó las eliminatorias con tres puntos menos y terminó segunda en Sudamérica, donde hay tres campeones del mundo.
¿Le sorprende que pese a eso el entrenador Sebastián Beccacece sea tan criticado?
No, porque eso es la vivencia de nosotros los entrenadores, sobre todo en un país que evolucionó mucho en el fútbol y donde actualmente hay mucha exigencia. Yo lo viví después del Mundial de 2006, por ejemplo, pero era algo lógico con lo que debemos convivir. Hay que entender el contexto: Ecuador es un país que futbolísticamente viene de un proceso desde los ochenta con Dussan Draskovic. Estoy seguro que sin su trabajo, ninguno de los que vinimos después habríamos hecho lo que hicimos.
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Él (Dussan), en su momento, hizo cosas a las que nadie estaba acostumbrado y cambió todo. De allí todos construimos bajo esa base de Dussan, con ciertos ajustes normales de cada época. Y hoy ya hablamos de una nueva generación de futbolistas, más internacionales, con una cantera como la de Independiente del Valle, bajo una mirada mucho más profesional del fútbol.
Pero sin duda el sector defensivo es la mejor zona de la Selección. Es el equipo que menos goles recibió en la eliminatoria.
Bueno, siempre tienes que jugar con sus fortalezas y buscar potenciarlas. Sería muy atrevido de mi parte decir ciertas cosas sobre el funcionamiento del equipo, pero sin duda no solo se puede depender de la defensa, al igual que tampoco no solo se puede atacar. Hay que buscar variantes; obviamente hay que ser consciente en qué estoy más limitado y en qué no tengo tantas limitaciones.
¿Qué es lo que más le gusta de esta Selección?
Me gusta su zona izquierda, la veo como una parte letal, con Piero (Hincapié) desde atrás, pero metido adelante, haciendo daño. Y de allí Moisés (Caicedo), que es un jugador de clase mundial, para mí el mejor volante defensivo del mundo. Es un chico que, pese a su edad, juega con un aplomo impresionante, que conduce el balón con claridad, que cuando tiene que meter la pierna fuerte lo hace, pero que juega muy bien. En general, la verdad que percibo a la Selección como una familia muy unida.
¿Eso alcanzará para hacer historia en el Mundial?
Si no formamos una familia en un grupo así, allí existirían problemas. Ser familia unida no es que todos piensen igual, siempre habrá diferencias. Pero cuando se entra a la cancha como una familia muy unida y concentrada, esas diferencias quedan de lado. Y esa unión se detecta rápido, y de lo que veo en la cancha, se nota que esta Selección es una familia.