Fausto Jarrín: de cuna comunista a asesor a la sombra de Daniel Noboa
Hasta hace un par de años, Fausto Jarrín hablaba sobre el privilegio de crecer en un hogar con convicciones comunistas y elogiaba a Rafael Correa. Pero ha desaparecido del radar y ahora mueve hilos en Carondelet.
¿Cómo un correísta convencido se pasó a la vereda contraria para ser asesor personal de un Presidente afín a la nueva derecha sudamericana? Fausto Jarrín proviene de una estirpe de terratenientes de la Sierra, aunque su padre fue comunista y alcalde de Cayambe. No tiene oficina, puesto oficial ni sueldo del Estado, pero está en la mesa chica de Daniel Noboa. Así se tejieron los hilos que lo llevaron a ese cargo en la sombra del que nadie quiere hablar.
Mientras el abuelo de Daniel Noboa levantaba su imperio bananero en la segunda mitad del siglo pasado, el abuelo de Fausto Jarrín veía cómo el sistema de haciendas en la Sierra ecuatoriana, del que era parte su familia, empezaba a caer. Los padres de ambos incursionaron en política desde los años 90, pero con diferente sello ideológico. No obstante, en 2024 algo cambió para estos dos jóvenes que estaban en las antípodas y ahora trabajan juntos, pese a que sea difícil de creer.
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Fausto Alejandro Jarrín Terán, el primero de cinco hermanos, nació un 29 de enero de 1977, en Cayambe, y creció en el seno de una familia que apostaba por el comunismo. En su casa, donde se discutía el materialismo dialéctico, no faltaban los libros de Lenín y los cuadros del Che Guevara. Su padre, Fausto Ramiro Jarrín Zambrano, a pesar de descender de una familia de terratenientes, fue compañero de lucha de Tránsito Amaguaña. ¿Cómo pasó eso?
Aunque las haciendas habían muerto, Jarrín Zambrano creció con privilegios: a diferencia de él, sus amigos iban a la escuela descalzos. Vio cómo los indígenas eran tratados como una subespecie y mano de obra barata. Así nació su indignación y sentimiento revolucionario. En el colegio le picó el bichito y cuando llegó a la Universidad Central ya era un militante.
Luego Jarrín padre conoció a Tránsito Amaguaña con quien trabó fraterna amistad e iba a las reuniones indígenas. Alguna vez, le impidieron la entrada porque lo tacharon de “misho”. Y Tránsito les dijo a sus compañeros: “El problema es entre ricos y pobres, no entre mestizos e indígenas”. Así lo recordó el propio Jarrín Zambrano en una entrevista en 2023, cuando aspiraba a la Alcaldía de Cayambe con la bandera de la Revolución Ciudadana, aunque no ganó. Ya antes ocupó ese cargo y también fue concejal por dos ocasiones. Durante el gobierno de Febres-Cordero, por su apellido y su ideología, fue confundido como familiar de Arturo Jarrín, de Alfaro Vive Carajo, aunque no tenía nada que ver ni lo uno ni lo otro. Lo empezaron a perseguir y se refugió en Rusia, donde lo protegió el Partido Comunista.
En aquella entrevista Jarrín padre estaba orgulloso de haber transmitido todo eso a sus hijos. En ese entonces Fausto hijo todavía era un militante del correísmo, principal abogado de Jorge Glas y Rafael Correa. De hecho, una de sus fotos más icónicas es la que aparece junto a Glas, cuando logró sacarlo de la cárcel en 2022, mediante un habeas corpus. Ahora Glas está refundido en la Cárcel del Encuentro, tras el operativo que ordenó su actual jefe, Daniel Noboa, para sacarlo de la Embajada de México en Quito, en abril de 2024.
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Luego Jarrín padre conoció a Tránsito Amaguaña con quien trabó fraterna amistad e iba a las reuniones indígenas. Alguna vez, le impidieron la entrada porque lo tacharon de “misho”. Y Tránsito les dijo a sus compañeros: “El problema es entre ricos y pobres, no entre mestizos e indígenas”.
Así lo recordó el propio Jarrín Zambrano en una entrevista en 2023, cuando aspiraba a la Alcaldía de Cayambe con la bandera de la Revolución Ciudadana, aunque no ganó. Ya antes ocupó ese cargo y también fue concejal por dos ocasiones. Durante el gobierno de Febres-Cordero, por su apellido y su ideología, fue confundido como familiar de Arturo Jarrín, de Alfaro Vive Carajo, aunque no tenía nada que ver ni lo uno ni lo otro. Lo empezaron a perseguir y se refugió en Rusia, donde lo protegió el Partido Comunista.
En aquella entrevista Jarrín padre estaba orgulloso de haber transmitido todo eso a sus hijos. En ese entonces Fausto hijo todavía era un militante del correísmo, principal abogado de Jorge Glas y Rafael Correa. De hecho, una de sus fotos más icónicas es la que aparece junto a Glas, cuando logró sacarlo de la cárcel en 2022, mediante un habeas corpus. Ahora Glas está refundido en la Cárcel del Encuentro, tras el operativo que ordenó, su actual jefe, Daniel Noboa, para sacarlo de la Embajada de México en Quito, en abril de 2024.
Noboa y Jarrín: amigos en la Asamblea
Hasta hace un par de años, Fausto Jarrín repetía en entrevistas el privilegio de crecer en un hogar con convicciones comunistas y elogiaba a Rafael Correa. Pero ha desaparecido del radar.
De joven viajaba todos los días en bus de Cayambe hasta Quito al Colegio Mejía. Le decían “avión”: era decidido, buen puñete, rockero, pelotero, y no tenía miedo de nada, según relata alguien que lo conoció en su juventud. Se graduó de abogado en la Universidad Internacional SEK. Su primera aparición fue en 2011, cuando tenía 34 años y floreció como dueño de la Casa Coloma, un bien patrimonial de Quito que había comprado en más de USD 800 mil y que estaba en el ojo del huracán porque la pretendían derrocar. Años más tarde dijo que él no compró esa casa porque no pudo hacer un préstamo hipotecario y que el dueño era otra persona.
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A partir de 2018, tras el divorcio político de Lenín Moreno con el correísmo, Jarrín apareció como abogado de los líderes de la revolución. En 2021 llegó al Legislativo e impulsó la destitución de Guadalupe Llori del cargo de presidenta. En esa Asamblea se conoció con Daniel Noboa y se hicieron amigos. En ese entonces, Noboa no era el furibundo anticorreísta que es ahora, y trataba de tejer puentes hasta con los de Pachakutik. No rechazaba invitaciones; quería conocer la política de la Sierra. Ser asambleísta era solo el comienzo.
En 2022 quedó para la posteridad su foto con asambleístas correístas en Moscú, en un viaje del recién Grupo Interparlamentario de Amistad entre la República de Ecuador y la Federación de Rusia, creado por Daniel Noboa. Al viaje asistieron Marcela Holguín, Pamela Aguirre y Johanna Ortiz (de la bancada de la Revolución Ciudadana), Vanessa Freire (BAN), Johanna Moreira (ID) y Jorge Abedrabbo (PSC). Holguín también cambió de bando tiempo después y fue nombrada por Noboa como gerente general de la Empresa Pública de Comunicación.
Entre los amigos que hizo Noboa en la Asamblea también está Esteban Torres, en ese entonces del PSC, y uno de los impulsores del juicio político contra Guillermo Lasso. Por eso, Torres luego llegó como viceministro de Gobierno en su primer período. Quienes lo conocen, dicen que el heredero del imperio Noboa Pontón sabe escoger bien a sus amigos y enemigos. Pero, ¿cuándo la amistad de Noboa con Jarrín se convirtió en colaboración? Hay quienes dicen que desde que Noboa llegó al poder, en noviembre de 2023, ya sus ideas estaban cambiando.
De hecho, en una entrevista en marzo de 2024, en un programa afín al correísmo, cuando a Jarrín le preguntaron sobre el estilo autoritario de gobernar de Noboa, él respondió: “Yo fui compañero de Daniel en la Asamblea. En lo personal, le tengo aprecio. No coincido con sus ideas en la política. La tendencia de él, sin decir que sea una derecha radical, tiene una línea de defensa del capitalismo, del libre mercado, de los acuerdos con el FMI, todas estas cosas con las que yo no estoy de acuerdo. (Pero) creo que no se ha involucrado en los esquemas de persecución (al correísmo, como lo hicieron Lasso y Moreno). Creo que está tratando de sacar adelante una situación muy compleja que recibió”.
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Un mes más tarde, el gobierno sacaba a Glas de la Embajada de México. Y dos meses después, en junio, Jarrín aparecía como asesor del ministro de Gobierno, Michele Sensi-Contugi, ya que el guayaquileño no conocía los tejes y manejes de la política que sí dominaba el cayambeño. La noticia tardó en llegar. En semanas anteriores habían visto a Jarrín reunido en restaurantes de Quito con altos funcionarios del noboísmo, lo que resultaba inexplicable, hasta que el periodista Martín Pallares logró confirmar la noticia y lo publicó en sus redes sociales. Sensi Contugi se caracterizó por no hablar con la prensa, por lo que nadie le pudo preguntar.
Fausto Jarrín, Mario Godoy y la justicia
Durante más de un año, Jarrín fue un enigma. Aunque apareció en fotos en el balcón de Carondelet y en mayo de 2025 asistió a la segunda posesión de Noboa en la Asamblea, nadie se atrevía a hablar públicamente. Incluso Rafael Correa lo excomulgó en un tuit: “Fausto Jarrín fue mi abogado defensor. Hoy por cosas inauditas que suceden, es mano derecha de Noboa”, escribió el 26 de agosto.
Fuentes cercanas al gobierno dicen que Jarrín se forjó una reputación de operador político con Sensi-Contugi y rápidamente pasó a ser asesor personal del Presidente. Los entretelones nadie los cuenta. Lo cierto es que el velo se quitó el 15 de octubre, cuando Jarrín, el cayambeño, aterrizó en Otavalo, para liderar las negociaciones con los indígenas de Imbabura que llevaban más de tres semanas en paro. Para Jarrín era una operación muy difícil porque algunos dirigentes conocían de cerca a su papá y su tendencia de izquierda. Ese diálogo fracasó.
Días después, la entonces ministra de Gobierno, Zaida Rovira, se vio obligada en una entrevista televisiva a confirmar que Jarrín era el asesor personal de Noboa y que, por tanto, su nombre y sueldo no consta en la nómina de ningún ministerio ni entidad.
Un exfuncionario de gobierno contó que se tenía prohibido mencionar el nombre de Jarrín con la prensa y que, en la medida en la que han sido reemplazados algunos ministros, él ha obtenido más poder. Sus atribuciones están sobre todo en la justicia, dice otra fuente consultada: que una de sus misiones es sacar del mapa electoral a Aquiles Alvarez, presumible contendor de Noboa en las presidenciales de 2027.
Y la justicia se maneja en parte desde la Judicatura. Para nadie es desconocida la relación de amistad entre Fausto Jarrín y Mario Godoy, las esposas de ambos y los socios que han tenido en los estudios jurídicos que las dos parejas han formado. No queda claro si ya se conocían antes de ser parte del Gobierno de Noboa: Jarrín como asesor y Godoy como procurador de Petroecuador, cargo que ocupó antes de dirigir la Judicatura. Registros fotográficos dan cuenta de que tenían al menos un amigo en común: José Carlos García, quien entró como subprocurador a Petroecuador con Godoy, y era gran amigo de Jarrín y su esposa. Previo a eso, García fue socio de la esposa de Godoy, María Dolores Vintimilla, en el estudio jurídico Invictus Law Group, que defendió en primera instancia al narco serbio Jezdimir Srdan.
Otro vínculo que los une es Christian Troya Macías, quien laboró en la Asamblea con Fausto Jarrín y luego trabajó con Mario Godoy. Por otro lado, uno de los hermanos de Jarrín, Sandino Martín Jarrín Terán, ingresó a la Judicatura el 1 de noviembre de 2024, como analista de la Escuela de Función Judicial, dos meses después ascendió a supervisor, cargo que, según los registros de transparencia, aún ocupa hasta febrero de este año.
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Tanto Christian Troya como Sandino Jarrín trabajaban en el estudio jurídico que Fausto Jarrín fundó con su esposa: Kapital Abogados. De hecho, Jarrín, a pesar de ser asesor presidencial todavía estaría en la nómina de Kapital. Además, el cayambeño es gerente general desde febrero de 2024 de la empresa Praees Intelligence, dedicada a la consultoría en la administración pública y de seguridad, así como “actividades de cabildeo (grupos de presión, lobbies). Según registros públicos esta compañía no es proveedora del Estado ni mantiene ningún contrato, pero no se puede saber si tiene algún contrato de carácter reservado con Defensa o Inteligencia.
Vistazo pidió una entrevista al correo personal de Fausto Jarrín y un requerimiento sobre sus labores a Presidencia, pero hasta el cierre de esta edición nadie respondió. Quienes lo conocen dicen que siempre le gustó hablar con la prensa, pero el último tiempo ha estado en la sombra, hasta para los mismos colaboradores del Gobierno.
*Esta nota fue publicada originalmente en la edición impresa de Revista Vistazo, del 19 de marzo.