Entrevista con Alejandro Fajardo y Pablo Arturo Suárez sobre ‘Nosotros, mi papá y el perro’

Este 5 de febrero se estrena en todo el país ‘Nosotros, mi papá y el perro’, película nacional que combina humor, honestidad y sensibilidad para hablar de familia, vínculos y emociones.

Combo de fotografías que muestra al director Pablo Arturo Suárez y el actor Alejandro Fajardo, el día de la premiere de ‘Nosotros, mi papá y el perro’.
Jorge Tigrero

Por Jorge Tigrero y Carla Erazo

El 2 de febrero tuvimos la oportunidad de asistir a la premier de ‘Nosotros, mi papá y el perro’, excelente película ecuatoriana que presenta una historia íntima sobre la crisis de la mediana edad y la importancia de los vínculos familiares. Pudimos dialogar con el director Pablo Arturo Suárez y el actor Alejandro Fajardo, sobre el origen de la película, los desafíos creativos del proyecto y otros detalles interesantes sobre la producción del filme.

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¿Cómo percibiste la respuesta del público en la premier?

Alejandro: Increíble, la verdad muy emocionado y muy contento de ver por fin todo lo que hicimos en un solo tiraje entonces es chévere, es como ver un juguete nuevo, entonces me siento muy contento porque la gente se rió también se enterneció bastante y conectó mucho con la historia de cada personaje entonces creo que fue misión cumplida por ese lado.

¿Cómo se vincula esta experiencia con tu identidad como actor guayaquileño?

Alejandro: Me encantó poder trabajar con Montse que es de Cuenca y con la mayoría del elenco que es de Quito, fue como una comunión entre los tres; fue increíble poder trabajar eso y hacer una película que finalmente no tiene región, sino que es bastante familiar y eso se traduce muchísimo en el corte final.

¿Qué expectativas te genera el futuro del cine en Ecuador?

Alejandro: Espero que la gente responda no solo a esta película sino a la mayoría de las proyecciones nacionales no porque es producción nacional sino porque nosotros hemos trabajado bastante para subir el nivel y estamos haciéndolo. Tenemos muchas películas que han sido premiadas afuera: documentales, películas de ficción y creo que la industria comienza a formarse después de tantos años falta mucho todavía, pero es importante que la gente responda que la industria privada siga respondiendo y que sigamos apoyándonos entre todos; creo que la industria tiene un muy buen destino, pero necesitamos el apoyo de nosotros mismos.

¿Dónde has percibido más producción de cine en los últimos 10 años?

Alejandro: He hecho mucho cine en Quito; sin embargo, también se rueda mucho en Guayaquil, son condiciones diferentes; pero creo que el nivel de producción es igual porque los equipos se repiten no es que tengamos una industria grande, es un nicho pequeño y nos apoyamos entre todos; creo que por todos lados se está haciendo cine.

¿Cuál fue tu inspiración para realizar esta película?

Pablo: Lo que me gusta de esta película es justamente hablar sobre la familia, sobre las dinámicas familiares y cómo la familia, de la hermandad; dentro de todo, puede ayudarte a salir adelante, a reflexionar y para afrontar todo lo que se presente a lo largo de la vida.

¿Cuál es tu anécdota favorita en la producción de la película?

Pablo: La anécdota más linda fue trabajar con el perro, con la mascota. Tuvimos que buscar un perro que sea entrenado, que pueda actuar, que pueda hacer las cosas que necesitábamos, que se prepare como el personaje. Y fue lindo todo este proceso, cómo encontrar un perro que nos ayude narrativamente a contar esta historia.

¿Bajo tu perspectiva como director, qué acciones crees que serían claves para mejorar la visibilidad del cine en Ecuador?

Pablo: Para mí, el cine ecuatoriano tiene muchísima calidad. Lo importante es que compartamos, que veamos, vayamos al cine a consumir productos nacionales ecuatorianos, sobre todo porque la película es de buena calidad, los personajes conectan con el público y desde ese lado creo que es muy importante la historia humana. Invito a la gente a hablar del cine ecuatoriano, mirar cine ecuatoriano y conectar con nuestras historias.

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Respecto al respaldo para la producción nacional, ¿la película contó con apoyo de entidades gubernamentales?, ¿cuál fue el camino para conseguir ese financiamiento?

Pablo: Esta película fue hecha sobre todo a través de la autogestión, con un enfoque de empresa privada e inversión privada, que nos permitió sacar adelante el proyecto. Sí hubo entidades que se sumaron al final, como la Prefectura de Pichincha, porque la película sucede en Quito y en Pichincha, entonces es un personaje más de la historia; como un auspicio para poder difundir la película en las zonas rurales de Pichincha. Pero este proyecto no fue hecho con los clásicos fondos de cultura, los cuales están bien, pero en este camino es muy importante buscar otras maneras de financiamiento.