10 años del terremoto del 16A en Ecuador: la tragedia anunciada que destruyó ciudades y dejó deudas pendientes
La liberación de energía estaba prevista desde los años 80. Sin embargo, hubo poca preparación.
Un terremoto de magnitud 7,8 sacudió Ecuador a las 18h58 del sábado 16 de abril de 2016. Fueron 58 segundos que marcaron al país para siempre. Aunque la liberación de energía había sido advertida desde la década de los 80, la escasa preparación y las debilidades en las normas de construcción agravaron el impacto de la tragedia.
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El movimiento telúrico, cuyo epicentro se localizó cerca de Pedernales, devastó el norte de Manabí y el sur de Esmeraldas. Los efectos fueron severos: cientos de construcciones colapsaron, incluidos hoteles y viviendas.
‘Dolor infinito. ¡No te olvido, Manabí!’ tituló la edición especial de Vistazo tras la tragedia. En medio del caos, médicos del IESS de Manta reaccionaron de inmediato para salvar a neonatos y pacientes críticos. Minutos después, el hospital, aunque permanecía en pie, estaba rodeado de escombros.
En la avenida de Las Américas, una sección del paso elevado se desplomó sobre el vehículo en el que viajaba una pareja de esposos guayaquileños; solo ella sobrevivió.
En localidades como Canoa, hasta el 100% de las edificaciones resultaron afectadas, mientras que en Chamanga el 98% de las viviendas sufrió daños. En Manta, el barrio Tarqui y varios hoteles quedaron reducidos a escombros; en Portoviejo, el centro colapsó. La emergencia se agravó por la afectación a hospitales, el sistema de agua potable y las comunicaciones.
“La ira de la Tierra”, tituló Vistazo en otra de sus ediciones, reflejando la magnitud del desastre: 671 fallecidos, más de 6.000 heridos y miles de damnificados. Las pérdidas económicas se estimaron en alrededor de tres mil millones de dólares.
Tragedia anunciada: la energía acumulada bajo la costa ecuatoriana
La liberación de energía estaba prevista desde los años 80. Sin embargo, hubo poca preparación.
El sismo del 16 de abril de 2016 no fue un hecho aislado. Ya en 1937, el sismólogo estadounidense Charles Francis Richter, creador de la escala para medir terremotos, advertía que estos fenómenos, aunque impredecibles en el momento exacto, responden a ciclos de acumulación y liberación de energía.
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Frente a la costa norte de Ecuador se ubica una falla geológica que se extiende hasta el sur de Colombia. Esta zona ya había generado uno de los terremotos más potentes del siglo XX: el del 31 de enero de 1906, frente a Esmeraldas, que alcanzó una magnitud de 8,3 y provocó un tsunami que dejó al menos mil víctimas. Décadas después, el 14 de mayo de 1942, un nuevo sismo de 7,8 volvió a sacudir violentamente la región.
La explicación está bajo el océano: la placa de Nazca se introduce debajo del continente sudamericano a una velocidad aproximada de seis milímetros por año. Sin embargo, este movimiento no es uniforme. La fricción entre las placas provoca que la energía se acumule durante años, hasta liberarse de forma repentina en un terremoto.
En agosto de 1998, Bahía de Caráquez fue escenario de un sismo de magnitud 7,1. En ese entonces, los expertos ya advertían que la liberación de energía no había sido suficiente, ya que cada punto en la escala representa un incremento exponencial. Es decir, la presión seguía acumulándose y en grandes cantidades.
“Es cuestión de tiempo”, tituló la revista Vistazo en un reportaje publicado en marzo de 2010. Seis años después, la advertencia se cumplió. El terremoto de 2016 fue hasta cinco veces más fuerte que el de 1998 y se convirtió en la tragedia más grave en Ecuador desde 1949.
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Solidaridad y deudas pendientes tras la tragedia
En medio del desastre, la solidaridad de los ecuatorianos se convirtió en un sostén clave. Miles de voluntarios, junto a militares, policías y equipos internacionales, se movilizaron para atender la emergencia.
Sin embargo, a diez años del terremoto, las secuelas persisten. La reconstrucción sigue siendo incompleta y estuvo marcada por casos de corrupción, como el desvío de fondos públicos que derivó en una condena por peculado contra el exvicepresidente Jorge Glas.