Entre las pancartas que sostenían los asistentes en el Hemiciclo de La Rotonda del Malecón 2000, en Guayaquil, destacaba una con cuatro peculiares cromos del mundial. Estampas de jugadores ecuatorianos, aún niños y adolescentes, que muchos nunca vieron jugar: Ismael y Josué Arroyo, Nehemías Arboleda y Steven Medina. Esto, en medio de unas disculpas dirigidas a ellos, que llegan cuando solo queda su recuerdo como deportistas que pudieron ser futbolistas profesionales.
La imagen muestra los rostros sonrientes de los niños de Las Malvinas con la camiseta de la selección y la frase "asesinado por jugar fútbol". Y una fecha: 8 de diciembre de 2024, cuando fueron vistos por última vez.
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El evento tiene un sabor agridulce para las familias que se resignaron a la pérdida y un mando militar que no ofreció disculpas sino hasta que la Corte Constitucional lo obligó.
Mientras el comandante de las Fuerzas Aéreas Ecuatorianas, Mauricio Salazar, pide las disculpas, es innevitable notar los cuatro nombres de los menores, que resaltan en un fondo celeste pintado en el proyector. Una calle de un sector popular está ilustrada en el fondo, con cuatro sombras blancas de niños jugando fútbol en una cancha improvisada.
Padres de los desaparecidos hablaron entre lágrimas y aplausos
En el encuentro se proyectó un video que pretendía conmemorar la vida los cuatro menores, desaparecidos mientras regresaban de un partido de fútbol. Acto seguido y entre lágrimas, los padres de los guayaquileños hablaron.
Fue Ronny Medina, padre de Steven, el primero de los familiares en tomar la palabra. Aunque estaba completamente vestido de negro, resaltaba la foto de su camiseta. En la imagen que viste con orgullo se lo ve usando la misma gorra blanca que lleva en el evento. Pero en la foto, tomada mientras abrazaba a su pequeño, tiene una sonrisa ladeada que en el acto de las disculpas tiene borrada de su rostro.
Como una rutina que lleva repitiendo por año y medio, Ronny saca un pañuelo de su bolsillo, se limpia las lágrimas, explica el dolor que significa perder a un hijo y, por primera vez, suma a su discurso la aceptación de disculpas que le han ofrecido el 4 de junio de 2026.
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El no fue el único en hablar con los ojos llorosos y acompañado de un pañuelo. Luis Arrollo, padre de los hermanos Ismael y Josué, no solo aceptó las disculpas del comandante, sino que también pidió disculpas a las Fuerzas Armadas. "Yo le pido perdón a las Fuerzas Armadas, que me perdonen a mi también, no los puedo juzgar, el único que juzga es Dios y si él nos perdonó, ¿quién soy yo para no perdonarlos a ustedes?", concluyó.
La última en intervenir fue la madre de Ismael y Josué. "En nombre de mis hijos y de parte de mi familia les pido perdón si en algún momento les han faltado el respeto y acepto sus disculpas, capitán, las acepto de todo corazón", dijo.
Ella solicitó que todas aquellas "madres buscadoras" de sus familiares desaparecidos se pongan de pie. "Ellas merecen una respuesta como algún día nosotros la tuvimos", pidió con la voz entrecortada.
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Se cancela el evento "de paz"
Sin embargo, mientras integrantes del Comité de Familiares por Verdad y Justicia alzaba carteles de los más de 40 desaparecidos registrados durante el gobierno de Daniel Noboa, según los registros de Amnistía Internacional, un altercado interrumpió el evento.
Dos sujetos no identificados hasta el momento iniciaron una fuerte discusión en la que intervino la policía. En medio de las protestas de los familiares que buscan respuestas de parte del Estado, los policías intentando mantener el orden, gritos de personas tildando al Estado de "gobierno asesino" y una pelea con un confuso origen, el comandante de la FAE se retiró del lugar.
Mientras las madres colocaban sus carteles y camisetas con los rostros de sus familiares, la maestra de ceremonias, luciendo un elegante vestido blanco, dijo que este evento "es de paz" y dio por terminado el acto de disculpas públicas hacia los padres de los cuatro niños de Las Malvinas.