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¿Tu gato podría ser terapeuta? Esto dice la ciencia sobre su vocación oculta

La ciencia identifica que algunos gatos muestran una predisposición innata hacia la interacción humana y el contacto físico, lo que les permite prosperar y brindar bienestar en entornos terapéuticos.

Los servicios asistidos por animales (SAA) han experimentado un notable auge en entornos como universidades, residencias de ancianos y centros de rehabilitación. Aunque tradicionalmente los perros han sido los protagonistas de estas terapias, una nueva investigación publicada en la revista Animals demostró que los gatos también son excelentes candidatos.

Para determinar qué felinos son aptos para esta labor, los investigadores analizaron el comportamiento de 474 gatos a través de cuestionarios dirigidos a sus dueños. El estudio comparó a animales que ya participan activamente en servicios asistidos con aquellos que no lo hacen, identificando diferencias clave en su temperamento.

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De acuerdo con los resultados, los gatos vinculados a la terapia obtuvieron puntuaciones mucho más altas en sociabilidad con humanos y en conductas de búsqueda de atención. Asimismo, mostraron una menor resistencia a ser sostenidos, características que se mantuvieron independientes de la edad o el sexo del animal.

Vocación natural y rasgos compartidos con los perros

A diferencia de los canes, que suelen pasar por procesos de entrenamiento específicos, los gatos de terapia parecen manifestar estos rasgos de forma natural. Los expertos señalan que la constante exposición a interacciones humanas en entornos terapéuticos podría fortalecer estas conductas combinando factores innatos y de aprendizaje práctico.

"Existe la percepción de que los gatos no son aptos para este tipo de trabajo, pero nuestro estudio demuestra que algunos pueden prosperar en estos entornos", explicó Patricia Pendry, coautora de la investigación. La especialista añadió que estos felinos seleccionados exhiben rasgos muy similares a los de los perros de terapia.

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Finalmente, los autores aclararon que el objetivo del estudio no es intensificar el uso de felinos en estas disciplinas, sino reconocer su potencial individual. Para aquellas personas que prefieren una interacción más pausada, el ronroneo y el contacto sutil de un gato idóneo representan una alternativa significativa para el bienestar emocional.

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