La rabia es una de las enfermedades más antiguas y devastadoras del mundo, cobrando miles de vidas anualmente a nivel global. Sin embargo, Ecuador desde el año 2006 no ha presentado casos de contagio, lo que evidencia que los esfuerzos del sector público en cuanto a prevención y vacunación han sido acertados. Con estas buenas prácticas, el país fue presentado como un ejemplo para la implementación de un proyecto local que impulse el objetivo nacional de certificarse como un territorio libre de rabia.
Así, la iniciativa global Stop Rabies de Boehringer Ingelheim, aportó con un fondo semilla de más de USD 1 millón para desarrollar el proyecto Ecuador Libre de Rabia, que desde el 2025 ya trabaja articuladamente con el Ministerio de Salud y otras carteras de Estado.
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Esta labor conjunta se desarrolla bajo los lineamientos de REDIPRA (Red de Directores para el Control de la Rabia en las Américas, de la OPS/PANAFTOSA). La hoja de ruta trazada abarca siete componentes clave, entre los que destacan el fortalecimiento del marco normativo, la consolidación de sistemas de vigilancia epidemiológica, la educación y la vacunación.
En el ámbito educativo, el proyecto presenta una innovación pionera: el diseño de contenidos y libros escolares adaptados por pertinencia cultural para niños y jóvenes de entre 5 y 15 años. Estas herramientas educativas buscan integrarse al sistema escolar formal mediante un acuerdo interministerial y están siendo traducidas del español a lenguas ancestrales como el kichwa, shuar y achuar.
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Además, el fortalecimiento de la vigilancia epidémica contra la rabia genera un beneficio colateral invaluable: robustece la capacidad del sistema de salud para detectar y responder oportunamente ante otras enfermedades zoonóticas presentes en el país, como el dengue, la malaria, el zika o el chikungunya.
"Pero la OPS, como ente de control internacional, exige una generación de evidencias rigurosa respecto a las muestras, la tipificación en laboratorios y la vigilancia en el entorno. Nuestro rol es ser gestores y facilitadores de las capacitaciones impartidas por la OPS y dejar una capacidad instalada en el territorio”.
Ecuador Libre de Rabia demuestra el impacto transformador de las alianzas público-privadas e internacionales, en beneficio de la población.