El nuevo líder laborista británico, Andy Burnham, asumió este lunes 20 de julio como primer ministro del Reino Unido tras recibir del rey Carlos III el encargo de formar un nuevo Gobierno. Con su llegada al poder, se convierte en el séptimo jefe de Gobierno británico en apenas una década.
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Burnham, de 56 años y exalcalde del Gran Mánchester, tuvo una audiencia con el monarca en el palacio de Buckingham, residencia de la familia real, después de que Keir Starmer presentase formalmente a Carlos III su dimisión como primer ministro.
Actualmente es el político más popular en las filas laboristas y construyó su autoridad desde la alcaldía de Mánchester (2017-2026), , donde aplicó una serie de medidas populares.
Al asumir el puesto, anunció un "plan a diez años" para enderezar el rumbo de Reino Unido.
Afiliado al laborismo con tan solo 15 años
Nacido en la localidad de Aintree, un suburbio de la ciudad de Liverpool, el 7 de enero de 1970, Burnham nació en el seno de una familia católica de origen obrero. Tras educarse en un colegio católico en Newton-le-Willows, en el noroeste de Inglaterra, estudió Inglés en la Universidad de Cambridge.
Cuando tenía apenas 15 años, decidió unirse al Partido Laborista, reconociendo que las famosas huelgas de los mineros (1984-85), en tiempos de la conservadora Margaret Thatcher, lo habían marcado sobremanera al ser testigo desde corta edad del devastador impacto que el cierre de las minas tenía en la industria del carbón.
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El paro se aceleró durante los años de Thatcher hasta alcanzar en 1984 a 3,3 millones de personas, frente a los 1,5 millones en 1979.
A medida que ganaba influencia en el partido, Burnham consiguió ser candidato por la circunscripción inglesa de Leigh y ganar su escaño en 2001, cuando estaba en el poder Tony Blair.
Andy Burnham, el laborista más popular del Reino Unido
Joven promesa del llamado Nuevo Laborismo apoyado por Tony Blair, tuvo varios cargos. Ocupó la secretaría del Tesoro, fue después ministro de Cultura y Deporte y más tarde de Sanidad.
Tras la derrota del laborismo en las elecciones generales de 2010, Burnham sufrió la amargura de la derrota en dos encarnizadas batallas por el liderazgo de la formación en 2010 y 2015.
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Los medios y algunos miembros del partido dieron por muerta la carrera política de Burnham cuando decidió abandonar el mundo de Westminster para centrarse en la política local de Mánchester.
Así, se hizo con la alcaldía de la populosa ciudad del norte inglés el 8 de mayo de 2017, desde donde construyó una reputación de buen gestor y popular entre sus correligionarios.
Mientras el Gobierno laborista caía en las encuestas, Burnham se convertía en el político laborista más popular del Reino Unido, en parte por su buena oratoria y su capacidad para conectar con la gente, pero también por saber ponerse firme ante el histórico resentimiento del norte de Inglaterra hacia el centralismo de Londres.
El salto de Burnham a Londres -en realidad, su retorno- supone un importante punto de inflexión en su carrera como gestor, en un momento en que el Partido Laborista, al igual que otras fuerzas progresistas europeas, enfrenta una pérdida de apoyo electoral frente al auge de movimientos populistas tanto de izquierda como de derecha.
Con la llegada este lunes de Andy Burnham a Downing Street, donde sucede a Keir Starmer, también laborista, continúa la inestabilidad política en el Reino Unido, que ha tenido seis cambios de primer ministro desde el referéndum del Brexit de 2016.