Reseña | Nieta 139: la memoria como territorio de búsqueda

Nieta 139 nos plantea una pregunta de fondo: ¿Qué significa recuperar una identidad después de tantos años?

Hay películas que hablan del pasado y hay otras que consiguen que ese pasado vuelva a sentirse cercano. Nieta 139, dirigida por la periodista y documentalista ecuatoriana Gabriela Pierina Pinasco, pertenece a esta segunda categoría. El documental se aproxima al caso de la nieta número 139 recuperada por las Abuelas de Plaza de Mayo y, a partir de esa historia, plantea una reflexión sobre la identidad, la memoria y las marcas que deja una desaparición en quienes permanecen esperando respuestas.

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Con una duración de 24 minutos, la película sigue a Ramón Inama y la búsqueda de su hermana, hija de una pareja desaparecida durante la última dictadura militar argentina. El hallazgo de la mujer, después de décadas de incertidumbre, podría haberse convertido fácilmente en el centro de un relato construido para provocar emoción. Pinasco toma otro camino. Prefiere acercarse a los hechos con cierta distancia y dejar que sean las voces, los documentos y los recuerdos de los protagonistas los que conduzcan la historia.

Esa decisión se nota especialmente en la dirección. Hay una mirada cuidadosa, que sabe cuándo observar y cuándo dejar que una declaración permanezca en pantalla sin necesidad de reforzarla con explicaciones. El documental confía en la fuerza de su propia historia. No necesita exagerar el drama porque el conflicto ya está allí: una familia que durante años buscó a alguien sin saber siquiera dónde estaba y una identidad que fue ocultada como consecuencia de un periodo de violencia política que todavía tiene heridas abiertas.

El trabajo periodístico es fundamental para que la película funcione. Gabriela Pinasco tiene una trayectoria que combina periodismo, producción audiovisual y trabajo relacionado con los derechos humanos. En Nieta 139, esa experiencia se percibe en la forma de organizar la información y, sobre todo, en la capacidad de encontrar dentro de un hecho histórico un relato humano que puede ser comprendido sin necesidad de grandes explicaciones.

Uno de los mayores aciertos está precisamente en no separar la investigación de la emoción. Los testimonios y los materiales documentales no aparecen como simples recursos para demostrar que algo ocurrió. Son parte de la memoria de una familia. Una fotografía, un documento o un recuerdo adquieren otro significado cuando se comprende que detrás de ellos existe una persona cuya identidad permaneció desconocida durante décadas. La investigación, por tanto, no solo reconstruye los hechos: reconstruye también una relación familiar que había quedado suspendida en el tiempo.

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La película encuentra además un equilibrio interesante entre la historia particular y la dimensión colectiva del caso. Ramón Inama busca a su hermana, pero su búsqueda inevitablemente remite a las otras familias que todavía intentan conocer el destino de sus seres queridos. La cifra 139 deja entonces de ser solamente un número. Representa una historia recuperada y, al mismo tiempo, recuerda que todavía existen otras historias pendientes.

El recorrido que ha tenido el documental fuera de Ecuador habla también de la fuerza de su propuesta. Nieta 139 fue presentada en PampaDocFest, en Argentina, y posteriormente llegó a espacios internacionales como IFFBoston y el Astoria Film Festival, en Nueva York, donde obtuvo el reconocimiento a Mejor Documental. Su participación en distintos circuitos de exhibición confirma el interés que puede despertar una historia localmente situada pero profundamente latinoamericana. En Ecuador, su presencia como Selección Oficial del Festival de Cine de Guayaquil representa además un reconocimiento importante para una producción vinculada a una realizadora ecuatoriana y permite que esta historia encuentre nuevos espectadores dentro del país.

Pinasco consigue que el documental avance sin perder de vista aquello que realmente importa: las personas. Esa parece ser la clave de la película. En lugar de convertir la historia en una lección sobre la dictadura argentina, la directora se concentra en las consecuencias que esa historia tuvo sobre una familia concreta. Y es justamente desde esa perspectiva particular que el tema adquiere mayor alcance.

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Nieta 139 deja una sensación que permanece después de los créditos. No solamente por lo que cuenta, sino por la pregunta que plantea de fondo: ¿Qué significa recuperar una identidad después de tantos años? La película sugiere que encontrar a una persona también implica recuperar una parte de la memoria que había quedado incompleta. Allí está su mayor valor cinematográfico: en transformar una investigación periodística en un relato cercano, sensible y capaz de recordar que detrás de cada cifra de la historia existen vidas que todavía buscan ser nombradas.

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