Una isla de América Latina puso en marcha una operación ambiental sin precedentes para erradicar una plaga de ratas invasoras, recurriendo al uso de helicópteros como parte de una estrategia de conservación. La iniciativa se llevó a cabo en la isla Floreana, una de las que integran el archipiélago de Galápagos.
Allí, helicópteros distribuyeron rodenticida de forma controlada con el objetivo de eliminar los roedores, considerados una de las principales amenazas para las especies nativas. El proyecto fue el resultado de más de una década de planificación.
Un proyecto preparado durante años
Las ratas negras (Rattus rattus) llegaron a Galápagos hace siglos a bordo de embarcaciones balleneras y de otros barcos que visitaban el archipiélago. Sin depredadores naturales, su población aumentó rápidamente y comenzó a afectar a aves, reptiles e invertebrados nativos.
Para ejecutar la operación fue necesario un proceso de planificación que se extendió durante más de una década e involucró a especialistas en conservación y a los cerca de 160 habitantes de Floreana.

La intervención cubrió las aproximadamente 17.000 hectáreas de la isla mediante el uso de helicópteros que dispersaron el rodenticida de forma precisa.
Señales de recuperación
Tras la intervención, los investigadores comenzaron a observar indicios positivos para la biodiversidad local.
Entre ellos destaca el registro de la gallineta de Galápagos (Laterallus spilonota) en zonas donde no había sido observada durante décadas. Además, varias especies, como los pinzones de Darwin, lagartijas y caracoles terrestres, mostraron señales de recuperación.
Un referente para la conservación
La erradicación de especies invasoras en islas no es una práctica nueva, pero el uso combinado de tecnología, planificación a largo plazo y participación de la comunidad convierte a la iniciativa de Floreana en un caso de referencia para futuros proyectos de conservación.
Los responsables del programa consideran que la experiencia podría servir de modelo para otras islas afectadas por especies invasoras, siempre que las estrategias se adapten a las condiciones de cada ecosistema.













