Un dron de cinco metros de longitud alcanzó casi dos horas de vuelo durante una prueba realizada en Queensland, Australia. El Pegasus, equipado con dos motores y una batería de litio-azufre, busca ampliar la autonomía de los vehículos aéreos no tripulados.
Desarrollado por un consorcio de empresas, el dron utiliza celdas de litio-azufre, una tecnología que destaca por su alta densidad energética.
Según la información difundida sobre el proyecto, esta batería permitió aumentar la autonomía un 80% en comparación con modelos tradicionales.
El futuro del dron Pegasus
Tras alcanzar casi dos horas de vuelo, los desarrolladores buscan extender la autonomía del Pegasus hasta ocho horas. Entre las mejoras previstas figura la incorporación de celdas solares flexibles en las alas, que podrían contribuir al suministro de energía durante las operaciones.
Este objetivo todavía requiere desarrollo y pruebas. Su viabilidad dependerá, entre otros factores, de la eficiencia de los paneles, el peso añadido y las condiciones ambientales.
Aplicaciones industriales y agrícolas
La posibilidad de realizar vuelos prolongados podría ampliar el uso del Pegasus en tareas de vigilancia, monitoreo de fronteras e inspección de infraestructuras. Una mayor autonomía permitiría cubrir áreas extensas y reducir la necesidad de aterrizajes frecuentes para recargar las baterías.
En el sector agrícola, el dron podría utilizarse para elaborar mapas de cultivos, supervisar terrenos y detectar indicios de incendios. Estas aplicaciones pueden facilitar la recopilación de datos y contribuir a la planificación de tareas.
El desarrollo del Pegasus busca mejorar la autonomía de los drones mediante baterías con mayor densidad energética. Si los fabricantes consiguen acercarse al objetivo de ocho horas de vuelo, el vehículo podría ampliar sus posibilidades de uso en distintos sectores.













