El glaciar Thwaites, apodado el Glaciar del Apocalipsis por su tamaño comparable al de Florida, se desintegra más rápido de lo que predecían los modelos científicos. Investigadores de la Universidad de California y el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA descubrieron por qué las proyecciones anteriores se alejaban tanto de la realidad.
Este cuerpo de hielo contiene suficiente masa para elevar el nivel del océano mundial más de medio metro. Con base en los nuevos hallazgos, su contribución al aumento del nivel del mar podría alcanzar aproximadamente 30 milímetros para 2100, el doble de lo que estimaban investigaciones anteriores y sin considerar un calentamiento climático adicional.
La zona de apoyo glacial, no la línea
Durante décadas, los glaciólogos construyeron sus modelos alrededor de lo que llamaban la línea de apoyo: el punto donde el hielo deja de reposar en la roca y comienza a flotar en el agua. Más allá de este límite, el océano calienta la base del hielo desde abajo, acelerando su fusión.
El equipo dirigido por Mattia Poinelli, entonces becario postdoctoral en la Universidad de California, Irvine, identificó un error fundamental. Los científicos habían tratado esta frontera como una línea discreta y relativamente estable, pero la realidad es completamente distinta.
Observaciones satelitales revelan la verdad
Las nuevas observaciones satelitales muestran la existencia de una zona de apoyo, como denominan los investigadores a esta región, que se extiende varios kilómetros de ancho en lugar de formar una línea delgada. En ella, el agua oceánica cálida penetra profundamente bajo las capas de hielo y provoca un derretimiento vigoroso y continuo.
El fenómeno ocurre durante cada ciclo de mareas: conforme suben y bajan, el agua marina pasa por debajo del glaciar, levantando secciones de hielo y exponiendo más su base a la fusión. Esta zona es activa, dinámica y mucho más extensa de lo que los modelos anteriores habían supuesto.
Modelos mejorados coinciden con la realidad
Al utilizar datos del satélite finlandés ICEYE y calibrar sus proyecciones contra observaciones que abarcaban más de 25 años. Desde mediados de los años 90 hasta hoy, el equipo consiguió que su modelo reprodujera por primera vez el retroceso real del Thwaites. Los investigadores incorporaron una zona de apoyo de 2 a 5 kilómetros de ancho en sus cálculos.
Los modelos tradicionales, que suponían una línea de apoyo afilada, no captaron la magnitud del cambio. Subestimaron la tasa histórica de cambio en un factor de cuatro, por lo que las predicciones anteriores se alejaban tanto de lo que los satélites registraban en tiempo real.













