En Argentina, tener una parrilla en casa es casi un ritual, sobre todo para preparar un asado el fin de semana. Pero la estructura de ladrillo que durante décadas representó esta tradición ya no se adapta a los espacios modernos, especialmente a los balcones y terrazas de los departamentos.
El mobiliario integrado con parrillas empotradas gana terreno porque combina funcionalidad y estética sin ocupar demasiado espacio. Este modelo se adapta mejor a viviendas compactas y se integra con la decoración del entorno, de modo que el asado forma parte del diseño general del hogar.
Parrillas empotradas: la opción moderna para espacios reducidos
Las parrillas integradas se construyen generalmente a medida sobre mesadas resistentes al calor, formando parte de una estructura única que funciona junto con lavaderos o áreas de trabajo al aire libre. Esta disposición las hace visualmente más discretas, ya que algunas cuentan con tapas exteriores que las camuflan cuando no se utilizan, evitando que dominen la decoración del espacio.
El mercado ofrece estas parrillas en tres modalidades: a carbón, a gas o eléctricas, cada una con accesorios específicos como bandejas para grasa o sistemas de regulación térmica.
Sin embargo, la elección del combustible tiene consecuencias prácticas: los modelos a carbón pueden requerir una campana extractora o un conducto de ventilación. Mientras que las versiones a gas o eléctricas exigen conexiones seguras para evitar riesgos.
Fogoneros: la tendencia que recupera la tradición con practicidad
Los fogoneros son otra alternativa a las parrillas de ladrillo tradicionales. A diferencia de las parrillas empotradas, funcionan mejor en espacios amplios, tanto para cocinar como para calefaccionar. También se convierten en un centro de reunión familiar y reproducen la calidez de una fogata dentro del hogar moderno.
Su instalación es sencilla y no requiere estructura ni obra adicional. Muchos modelos incluyen ruedas, permitiendo reubicación según el momento, y vienen en diseños redondos, cuadrados o lineales para adaptarse a cualquier estética. Los accesorios disponibles amplían sus usos: desde pizzas hasta planchas para verduras, ofreciendo versatilidad más allá del asado tradicional.
Materiales y precio: opciones para todos los presupuestos
El material define tanto la funcionalidad como el costo de los fogoneros. El hierro fundido conserva mejor el calor, pero es más pesado, mientras que el acero inoxidable es liviano y fácil de limpiar.
El acero al carbono representa un equilibrio entre durabilidad y precio, y las versiones en hormigón o cerámica responden a diseños contemporáneos que priorizan la estética moderna. Los fogoneros son más adecuados para casas con jardín o patio grande que para balcones, debido al espacio que ocupan.
Los precios varían según los materiales y accesorios: van desde 300 mil pesos hasta 900 mil pesos en los modelos más equipados. Incluso estos últimos siguen siendo más baratos que construir una parrilla tradicional.













