Bajo las aguas del Mediterráneo, frente a la costa de Egipto, reposan estatuas monumentales, monedas, joyas y restos de templos antiguos. Estos hallazgos pertenecen a Thonis-Heracleion, un puerto comercial y religioso que dominó la región en tiempos remotos antes de ser engullido gradualmente por el mar.
Las investigaciones arqueológicas revelan cómo desastres naturales y cambios en el terreno transformaron una ciudad próspera en un cementerio submarino. Desde 1996, expediciones subacuáticas han mapeado estructuras, identificado artefactos y descubierto los mecanismos geológicos que causaron el hundimiento de este lugar emblemático.
Qué encontraron los buzos en las ruinas sumergidas
Ubicada en la bahía de Aboukir, cerca de Alejandría, la ciudad permaneció oculta durante siglos bajo el sedimento marino. Levantamientos geofísicos y excavaciones subacuáticas revelaron estructuras de templos, bloques arquitectónicos, columnas y estatuas que permiten reconstruir la organización de este importante centro portuario.
El catálogo de hallazgos es sorprendente: imágenes de divinidades, utensilios rituales, joyas y estelas con inscripciones demuestran la importancia religiosa y económica de Thonis-Heracleion en la antigüedad.
Grandes estatuas de figuras reales y de divinidades egipcias demuestran la imponencia de algunos edificios. De modo similar a estudios sobre el Faro de Alejandría, cada objeto recuperado aporta detalles sobre la construcción y el uso de las antiguas ciudades mediterráneas.
Por qué la ciudad desapareció bajo las aguas
El hundimiento de Thonis-Heracleion no fue solo consecuencia del ascenso marino. Terremotos, cambios graduales del terreno y un proceso geológico llamado subsidencia —donde la superficie terrestre se hunde lentamente— convergieron para transformar la ciudad en ruinas submarinas. La ubicación en el delta del Nilo, formada por sedimentos, hizo que las estructuras fueran particularmente vulnerables a la inestabilidad geológica.
Un fenómeno crítico fue la licuefacción del suelo: durante ciertos terremotos, los sedimentos saturados de agua pierden parte de su resistencia y se comportan temporalmente como material menos firme. Esto favorece el desplazamiento o el colapso de estructuras construidas sobre ellos.
En zonas costeras bajas, este efecto se combinaba con la subsidencia y la entrada de agua, sumergiendo gradualmente áreas habitadas a lo largo del tiempo.
Qué revelan las ruinas sobre la vida antigua
Thonis-Heracleion fue un punto importante de circulación de mercancías y personas, vinculado a las rutas marítimas del Mediterráneo y a los canales del delta del Nilo. Esta ubicación estratégica favorecía las actividades portuarias y el contacto entre diferentes comunidades.
Los vestigios de edificios religiosos, inscripciones y objetos importados ayudan a los investigadores a comprender cómo el comercio, la política y las prácticas espirituales se relacionaban en aquella sociedad.
Los hallazgos del Instituto Europeo de Arqueología Submarina demuestran que el sitio reúne vestigios de distintos períodos, no solo de un único momento de destrucción. Monedas, cerámicas y otros artefactos revelan múltiples capas de ocupación y transformación. Cada exploración deja preguntas abiertas, invitando a nuevas investigaciones que continúen iluminando el pasado sumergido bajo las aguas del Mediterráneo.
El papel del cambio climático antiguo en la desaparición de las ciudades costeras.
La historia de las ciudades sumergidas es mucho más amplia. Entre 30.000 y 20.000 años atrás, durante el último período glacial, el nivel del mar era unos 129 metros más bajo que en la actualidad.
Muchas comunidades prehistóricas se construyeron a lo largo de costas que ahora están completamente sumergidas, desapareciendo cuando los casquetes polares se derritieron y las aguas subieron repentinamente. Recientemente, investigadores catalogaron alrededor de 2600 yacimientos prehistóricos sumergidos en 19 países, incluida la famosa cueva de Cosquer en Francia, cuya entrada se encuentra a 30 metros de profundidad.
Thonis-Heracleion no desapareció a causa de este antiguo cambio climático, sino que se inscribe en una larga historia de transformaciones geológicas que determinaron los lugares donde las civilizaciones podían prosperar. La inestabilidad del terreno, intensificada por la actividad sísmica, fue un factor recurrente a lo largo de la historia del Mediterráneo, afectando repetidamente a las poblaciones costeras y sus centros comerciales.













