Quien duerme poco entre semana y trata de recuperarse el fin de semana durmiendo más de lo habitual pone en riesgo su corazón, advierte el cardiólogo Alberto García Guerrero. Dormir menos de 6 horas por noche se asocia con eventos cardiovasculares, mientras que superar las 9 horas eleva marcadores inflamatorios, como la proteína C-reactiva de alta sensibilidad.
Acostarse tarde el viernes y el sábado para «pagar» la deuda acumulada entre semana no compensa la falta de sueño, según el especialista. Al contrario, somete al organismo a dos extremos dañinos en un mismo ciclo semanal, con consecuencias directas sobre el tejido cardiovascular.
Qué le pasa al cuerpo con poco descanso
Durante el sueño, el organismo repara células y regula procesos metabólicos, hormonales y endocrinos. Cuando el descanso baja de 6 horas, aumentan el cortisol y las hormonas noradrenérgicas y adrenérgicas, junto con la presión arterial. Según el cardiólogo, estos cambios dañan el tejido cardiovascular y comprometen la supervivencia a largo plazo.
Dormir de más tampoco es inocuo: la proteína C-reactiva de alta sensibilidad sube y genera inflamación sistémica, otro mecanismo vinculado a enfermedades del corazón. Por eso, García sitúa el rango saludable entre 6 y 8 horas diarias, sin excederse en ninguno de los dos sentidos.
Por qué no sirve compensar el fin de semana
García compara esa estrategia con pasar 5 días sin comer y luego darse un atracón: el cambio desordena los mecanismos internos que regulan el cuerpo y no es una estrategia sensata.
Además, dormir poco entre semana y mucho el fin de semana perturba los ritmos circadianos y afecta los relojes internos que controlan la melatonina y el cortisol en el cerebro.
Cómo cuidar el ritmo de sueño
Los seres humanos funcionan con rutinas, y el sueño no es una excepción. Según explicó la doctora Sara Marín. Alterar constantemente los horarios de descanso desregula los relojes internos que controlan la melatonina y el cortisol en el cerebro y termina por desajustar todo el organismo.
Mantener horarios fijos para acostarse y levantarse, evitar pantallas antes de dormir y dejar de lado comidas pesadas, alcohol y cafeína en las horas previas.
García también recomienda la regla 10-3-2-1-0: evitar el café 10 horas antes. La comida 3 horas antes, el ejercicio 2 horas antes y las pantallas 1 hora antes de ir a la cama. Un dormitorio oscuro, fresco y silencioso completa una rutina que, según el cardiólogo, protege tanto el corazón como los ritmos naturales del cuerpo.













