Con el aumento de las temperaturas, muchas personas buscan alternativas para mantener alejados a moscas, mosquitos y otros insectos. Entre ellas se encuentra una práctica que combina naranja y clavo de olor. Pero ¿realmente funciona?
La propuesta consiste en introducir clavos de olor en una naranja y colocarla cerca de ventanas, puertas u otras zonas por las que suelen entrar insectos.
Además de dejar un aroma característico, algunos de sus compuestos pueden tener efectos repelentes sobre determinados insectos.
¿Qué hay detrás de esta combinación con cáscaras de naranja?
El interés por esta mezcla está relacionado principalmente con dos compuestos: el eugenol, presente en el clavo de olor, y el limoneno, que se encuentra en la cáscara de naranja.
El eugenol forma parte de los compuestos aromáticos estudiados por su posible efecto sobre determinados insectos. El limoneno, por su parte, es un componente habitual de los aceites esenciales de cítricos y también ha sido investigado por sus propiedades repelentes.
Cómo aplicar esta práctica en casa
La preparación es sencilla:
- Toma una naranja fresca e introduce entre 15 y 25 clavos de olor en la cáscara.
- Colócala cerca de ventanas, puertas o fruteros, siempre en un lugar limpio y seco.
- Reemplázala cuando comience a deteriorarse, ya que el calor puede acelerar su descomposición.
¿Vale la pena probarlo?
La naranja con clavo de olor puede utilizarse como una alternativa casera para perfumar espacios y, posiblemente, contribuir a mantener alejados a algunos insectos.
No obstante, su efecto no debe considerarse equivalente al de los repelentes específicamente formulados para proteger contra las picaduras.
En zonas donde existe riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos, es importante mantener las medidas de prevención recomendadas, como el uso de repelentes adecuados, mosquiteros y la eliminación de recipientes con agua estancada. Pero aun así, debido a lo fácil que es de preparar, es una combinación que vale la pena probar.











