En Europa, un servicio cada vez más demandado permite a padres agotados descansar durante las primeras noches después del nacimiento de sus hijos. En Italia, puericultoras especializadas cuidan a recién nacidos durante toda la noche y cobran entre 260 euros por noche y 5.000 euros al mes.
El servicio responde a familias en las que ambos padres trabajan jornadas largas y no tienen familiares cercanos que las ayuden con el cuidado. Mientras los padres duermen, estas profesionales se encargan de las tareas nocturnas del bebé y permiten que la madre y el padre se recuperen físicamente tras el parto.
Cómo funciona el cuidado nocturno de recién nacidos
Las puericultoras llegan al domicilio al atardecer y permanecen toda la noche atendiendo al bebé. Sus funciones incluyen cambiar pañales, bañar al recién nacido y preparar mamaderas cuando es necesario. Si la madre amamanta, solo la despiertan cuando el bebé necesita el pecho materno.
Beatrice, una abogada de 38 años, decidió contratar a dos puericultoras para que se alternaran durante los primeros siete días después del parto. La profesional no quería despertarse ni una sola noche durante ese período porque consideraba el descanso fundamental para su recuperación. Después de la primera semana, el servicio se reduce gradualmente según las necesidades de cada familia.
Tarifas y factores que impulsan la demanda
Los precios varían según la experiencia de la profesional y el alcance del servicio. Blanca Yamira Ortiz García, puericultora de 56 años en Lugano, cobra 260 euros por noche y asegura ganar hasta 5.000 euros mensuales. Renata Wetter ofrece sus servicios a 180 euros por noche, una diferencia que refleja la variedad de tarifas del mercado.
Cristiana Balsamo, fundadora y asesora de Levante Milano, afirma que la demanda ya no se limita a las familias acomodadas. Según ella, el servicio se ha convertido en una necesidad impulsada por las jornadas laborales extensas. La ausencia de redes de apoyo familiar y la tendencia a tener hijos a edades más avanzadas.
El servicio también beneficia a madres que regresan del hospital con ansiedad o incertidumbre sobre el cuidado neonatal.
Sin embargo, las tarifas y la capacitación profesional no son uniformes entre países. No todas las personas que ofrecen cuidados nocturnos poseen la misma formación, lo que genera un debate sobre la calidad y la regulación del servicio. Mientras algunas familias recurren a estas profesionales solo durante las primeras semanas, otras extienden la contratación hasta seis meses después del nacimiento.













